Pakistán
En este Primero de Mayo de 2026, enviamos un saludo militante e internacionalista desde las fábricas, los campos, las universidades y las calles de Pakistán. Este día histórico nos recuerda con fuerza que la clase obrera de todo el mundo se enfrenta a un enemigo común: el sistema capitalista y su dominación imperialista. Nuestras luchas no son separadas ni aisladas: son expresiones unidas de una única lucha de clases mundial contra la explotación y la opresión.
La resistencia es la única opción
En Pakistán, la clase trabajadora sigue enfrentándose a ataques cada vez más intensos: inflación galopante, desempleo masivo, privatizaciones y brutal represión estatal. Estas condiciones no son accidentales. Son el resultado inevitable del capitalismo, impuesto por una clase dominante al servicio de los intereses imperialistas. Desde los trabajadores industriales hasta los jornaleros agrícolas, desde los estudiantes hasta los jóvenes desempleados, la carga de la crisis recae directamente sobre nuestra clase. Sin embargo, incluso en estas duras condiciones, la resistencia persiste y crece.
Rechazamos firmemente la ilusión de que los trabajadores compartan intereses comunes con la clase dominante, ya sea local o internacional. El enemigo es el propio capitalismo. Como dejaron claro Karl Marx y Friedrich Engels, la historia de todas las sociedades es la historia de la lucha de clases. Hoy en día, esa lucha tiene un alcance global y exige una respuesta revolucionaria global, una que se está construyendo a través de los esfuerzos del Partido Laborista Progresista para unir a los trabajadores bajo una sola bandera roja.
Reconocemos que el nacionalismo, el reformismo y el revisionismo solo sirven para dividir y debilitar a la clase trabajadora. Estas ideologías ocultan la contradicción fundamental entre el trabajo y el capital, fortaleciendo así a la clase dominante. Como subrayó Vladimir Lenin, sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario, pero la teoría debe guiar la práctica hacia la abolición del capitalismo, no hacia su reforma.
La línea defendida por el Partido Laboral Progresista (PLP) deja claro que solo la clase obrera internacional —unida más allá de todas las fronteras— tiene el poder de derrocar este sistema. No hay un sector progresista de la burguesía, no hay camino a través de alianzas con las fuerzas de la clase dominante, y no hay solución nacional para un sistema global. La tarea que tenemos ante nosotros es la lucha por la revolución comunista, dirigida por una clase obrera políticamente consciente y organizada.
Extraemos lecciones de la historia de las luchas pasadas, no como modelos fijos que imitar, sino como experiencias que evaluar críticamente, aprendiendo tanto de sus victorias como de sus derrotas. Nuestra tarea central sigue siendo la construcción de un movimiento revolucionario de masas arraigado en la clase obrera y guiado por una línea anti-revisionista correcta.
¡Rechacemos todas las divisiones de los patrones!
Camaradas, en este Primero de Mayo, nuestro mensaje es claro: vuestra lucha es nuestra lucha. Estamos con vosotros no como representantes de naciones separadas, sino como miembros de una clase internacional. Vuestras victorias refuerzan nuestra determinación. Vuestros reveses profundizan nuestra comprensión colectiva.
Rechacemos todas las divisiones impuestas por el capitalismo —nación, raza, religión— y unámonos como una sola clase obrera. Construyamos un movimiento comunista internacional revolucionario bajo la bandera roja del PLP que pueda acabar con este sistema de una vez por todas.
Trabajadores del mundo, uníos —no por la reforma, sino por la revolución comunista internacional.
Colombia
SALUDOS PRIMERO DE MAYO
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Clase Obrera, reciban un cordial y combativo saludo desde Colombia. Esta fecha histórica nos convoca a recordar y reivindicar las luchas de la clase trabajadora mundial contra la explotación, el racismo, el sexismo, la esclavitud salarial y todas las formas de opresión impuestas por el sistema capitalista y sus mortíferas guerras, que se extienden actualmente en zonas como irán, Gaza y Sudán.
A lo largo de la historia, la clase obrera ha demostrado su fuerza y determinación en grandes gestas revolucionarias. Como expresó Víctor Hugo, incluso la noche más oscura termina con la salida del sol; sin embargo, ese amanecer exige enfrentar la oscuridad y derribar, ladrillo a ladrillo, los muros que impiden el paso de la luz. Estas palabras reflejan el espíritu de lucha que ha impulsado a los trabajadores a organizarse y resistir frente a la explotación.
Hoy, en una etapa marcada por la ofensiva del imperialismo y la profundización de las desigualdades, los trabajadores seguimos enfrentando guerra, hambre, miseria, violencia y represión. Las políticas de recortes en salud y educación, la persecución de migrantes, el terror policial y las guerras imperialistas son expresión de un sistema que prioriza la ganancia sobre la vida.
Frente a esta realidad, la clase obrera internacional continúa organizándose y resistiendo. Desde las marchas, los foros, las protestas y el trabajo en las comunidades, se fortalece la conciencia de clase, ganando adeptos a nuestra lucha. La solidaridad internacionalista se hace presente con los pueblos que sufren las consecuencias de la guerra y la dominación, al tiempo que se denuncia la represión, el racismo y el avance de fuerzas reaccionarias.
Es fundamental fortalecer la organización política y el trabajo consciente en todos los espacios: en el campo, la ciudad, las escuelas y los centros de trabajo. La construcción de un mundo comunista requiere constancia, formación y unidad, reconociendo que los avances y retrocesos son parte del proceso de lucha.
Este Primero de Mayo es un claro llamado a la unidad de la clase trabajadora a nivel mundial, a rechazar toda forma de opresión y a continuar construyendo alternativas que permitan superar las condiciones actuales. La historia demuestra que la organización y la lucha colectiva son herramientas fundamentales para alcanzar transformaciones profundas.
Desde el PLP, seguiremos conmemorando esta fecha como símbolo de resistencia y esperanza, reafirmando el compromiso de lucha contra el capitalismo salvaje y sus ofensivas guerreristas y anti inmigrantes., hasta el día en que se levante en todos los rincones del planeta la bandera roja.