Nueva Jersey: Sin papeles, sin fronteras, sin patrones

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21 May 2026 57 visitas

Newark—El primero de mayo, el Movimiento Cosecha — una organización nacional que lucha por la protección y la dignidad de 11 millones de trabajadores indocumentados — movilizó a 200 familias en una marcha de 1.5 millas contra el terror racista del ICE. La marcha fue más que una protesta. Fue un llamado a los trabajadores inmigrantes a organizarse y resistir las deportaciones fascistas en nuestras comunidades.

Camaradas del Partido Laboral Progresista (PLP) expresaron solidaridad comunista, señalando la necesidad de una unidad antirracista y multirracial. Invitamos a analizar cómo el ataque contra los inmigrantes surge directamente de las necesidades del capitalismo y la guerra imperialista. Nos dedicamos, junto con muchos otros, a preparar y dirigir consignas; abrimos nuestras casas para crear pancartas, conseguimos donaciones para una comida comunitaria al final de la marcha y compartimos nuestros megáfonos para amplificar las voces de nuestras hermanas y hermanos inmigrantes de la clase trabajadora.

Solo el lazo profundo y para toda la vida de los comunistas con los trabajadores que intentan organizar a la clase trabajadora a luchar creará una auténtica lucha política. Esta es la única manera de convencer a millones de obreros por qué es necesario acabar con el capitalismo. Por qué la lucha por el poder de los trabajadores en todos lados —el comunismo— es la única solución.

Las masas despiertan a las masas

La marcha retumbó con los testimonios de mujeres y niños que están al frente del terror estatal estadounidense. Sus palabras sirven como instrucciones para la guerra de clase contra el capitalismo:

Un niño pequeño cuyo padre fue secuestrado por el ICE preguntó: «¿Por qué hay tantos policías aquí? No están de nuestro lado; la mayoría está del lado del ICE».

Una trabajadora de la limpieza y madre exclamó con fuerza: «Creemos en el poder de las masas: el poder colectivo que derriba muros y rompe las cadenas racistas de la explotación. Este sistema nos divide porque sabe que, unidos, somos poderosos. Transformamos nuestro miedo en resistencia, empatía y fuerza de masas. ¡Que se derrumben las fronteras y caiga el opresivo sistema capitalista!».

La esposa de un trabajador secuestrado por el ICE en Avenel, Nueva Jersey, compartió el trauma del secuestro patrocinado por el Estado: «Mi marido fue liberado gracias a la lucha organizada, pero muchos de sus compañeros de trabajo fueron deportados por el “delito” de sobrevivir. Vi a niños abandonados, llorando por la noche porque el ICE les había robado a sus padres. ¡Chinga la migra!».

Una madre de cinco hijos y voluntaria de Cosecha denunció la mentira de las elecciones: «Los políticos prometen todo para ganarse el voto, y luego solo se benefician a sí mismos. No podemos depender de ellos...Estas instituciones existen para enriquecer a los patrones a costa de nuestro secuestro. Exigimos la abolición de ICE».

Una madre y trabajadora de fábrica que lleva 29 años viviendo en EE. UU. recordó a la multitud el carácter global de la lucha: «La opresión en nuestros países de origen es la misma opresión que encontramos aquí en EE. UU. Soy una trabajadora y tengo dignidad. La lucha de los trabajadores no tiene fronteras racistas».

Adoptando la militancia y la conciencia de clase

Este año, los trabajadores adoptaron consignas más militantes que compararon a la policía con el ICE como «la misma basura», afirmaron que «la lucha de los trabajadores no tiene fronteras racistas» y condenaron al sistema por llamar ilegales a los trabajadores cuando sus «leyes son ilegales». La comunidad respondió con alegría: tocando el claxon, levantando las manos y grabando el acto de rebeldía. Más de 50 participantes en la marcha y personas que la observaban tomaron copias del periódico comunista revolucionario Desafío.

Camaradas del PLP ofrecieron un discurso bilingüe, aclarando las limitaciones de los «papeles» dentro de un sistema en crisis que nos lleva a la guerra. Advertimos que, a pesar de que la ciudadanía ofrece un consuelo inmediato, el sistema de ganancias reduce constantemente los derechos de las personas con ciudadanía. Destacamos la experiencia de los trabajadores negros en EE. UU., cuya ciudadanía nunca los ha protegido del racismo anti-negro ni de la pobreza. Mientras siga existiendo el capitalismo, los trabajadores —con o sin papeles— están condenados a jaulas y violencia.

Recordamos el legado de Harriet Tubman: una mujer negra de clase trabajadora que no se limitó a buscar «papeles de libertad», sino que conspiró para destruir todo el sistema de explotación. Ella construyó la unidad multirracial con luchadores blancos como John Brown para declarar la guerra contra la clase dominante. Invitamos a la multitud a seguir su ejemplo: construir la solidaridad de clase sin importar las fronteras y luchar por el único paso que importa: la destrucción del capitalismo.

Construyendo un futuro rojo brillante

Muchos trabajadores respondieron con entusiasmo al pedido a la unidad multirracial, pero también detectamos la necesidad de profundizar nuestro trabajo colectivo. Observamos una diferencia en la reacción de los trabajadores: los que escucharon el discurso en inglés respondieron con más entusiasmo que los que lo escucharon en español. Algunos trabajadores inmigrantes siguen sintiéndose desconectados de las luchas de los trabajadores negros debido a las ideas antiobreras que los patrones siguen imponiéndo . Muchos inmigrantes que se acercan a Cosecha se sienten desconectados de la unidad multirracial y de unir más fuertemente su lucha a la de los trabajadores negros en particular.

Sin embargo, la situación está cambiando. Trabajadores negros, latinos y blancos se acercaron a nosotros para afirmar la necesidad de unir estas luchas y desafiar al capitalismo en su totalidad. Un amigo inmigrante de Cosecha que solía recibir Desafio por correo incluso preguntó si podía dar su nueva dirección para volver a recibirlo. Lo más inspirador fue que un joven trabajador se acercó a nosotros mucho después de que terminaran los discursos y nos hizo una pregunta fundamental: «¿Cómo puedo involucrarme con el PLP?»

Salimos de este Primero de Mayo más comprometidos que nunca. No solo marchamos; nos organizamos para el día en que la clase trabajadora se dé cuenta de su propio poder y lance a los patrones, sus fronteras y su terror al basurero de la historia.