DESTRUYAN A ICE Y LAS FRONTERAS: Delaney Hall

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03 Julio 2026 36 visitas

DELANEY HALL, NUEVA JERSEY—Los cientos de personas que se congregaron frente a la prisión de migrantes de Delaney Hall el Día del Padre demuestran que la clase trabajadora jamás aceptará el fascismo sin luchar. La clase dominante utiliza el racismo, el sexismo y el nacionalismo para dividirnos, pero la conciencia de clase y el internacionalismo laten en el corazón de los trabajadores, independientemente de las etiquetas que nos impongan los patrones. Amigos y miembros del Partido Laboral Progresista (PLP) estuvieron allí para luchar junto a los manifestantes y unir su espíritu obrero con una visión revolucionaria. Solo una revolución comunista pondrá fin al ICE, a Delaney Hall y a todos los fascistas.

Delaney Hall es una prisión abominable, administrada por el racista Grupo GEO, que contrata a los matones fascistas del ICE, donde los migrantes detenidos son tratados con brutalidad. Recientemente, los detenidos iniciaron una huelga, negándose a trabajar y comer, en respuesta a que se les sirve comida podrida y se les niega atención médica y visitas familiares.

Los líderes corruptos de los empresarios apagan la energía de los trabajadores

El Día del Padre, un grupo de sindicatos organizó una manifestación bajo el lema “Ojos en ICE” para apoyar a los trabajadores en huelga en la prisión de Delaney. El potencial para una acción masiva y combativa se desperdició debido a la timidez y la desorganización de los dirigentes sindicales. Cientos de manifestantes permanecieron de pie durante dos horas escuchando discursos, la mayoría poco inspiradores. Las excepciones fueron las conmovedoras historias de las familias de los detenidos y las valientes niñas que hablaron de cuánto extrañaban a sus padres en el Día del Padre. Hacia el final, un joven profesor de física afroamericano de Newark hizo una excelente intervención, destacando que los trabajadores deben organizarse y no depender de los políticos.

Sin embargo, la pasividad que caracterizó el evento quedó claramente demostrada cuando se permitió el paso de un vehículo de transporte, que llevaba a nuestros hermanos migrantes a un destino desconocido, a través de la puerta de la prisión sin apenas reacción por parte de los dirigentes corruptos. Intentamos infundir energía y espíritu de lucha a la multitud coreando “¡Aplasten las deportaciones racistas, la clase trabajadora no tiene nación!” y “¡Las luchas obreras no tienen fronteras!” entre discursos. La multitud lo agradeció, incluso cuando la dirigencia intentó, sin éxito, que paráramos. Finalmente, los miembros del PLP organizaron un piquete adecuado tras los discursos.

La experiencia reforzó lecciones importantes de la lucha: Primero, es fundamental crear vínculos con nuestros compañeros de trabajo, compañeros de clase y estudiantes. Nuestro contingente incluía amigos y compañeros con quienes llevamos mucho tiempo en la lucha de clases, y el viaje de ida y vuelta a la manifestación fue una gran oportunidad para hablar de política. Segundo, los líderes liberales desorientados tienen el poder y el potencial de llevar a nuestra clase a la ruina. A pesar de toda su retórica sobre la lucha contra el fascismo y el peligro de la época que vivimos, sus acciones produjeron una multitud pasiva y desorganizada. ¡La clase trabajadora merece algo mejor y lo conseguirá!