Talla calabazas y destripa el sistema de los caseros usureros

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31 Octubre 2026 49 visitas

Newark, NJ, 17 de octubre- La crisis mundial de vivienda bajo el capitalismo continúa sin tregua, pero la oposición y la resistencia están creciendo. El espíritu de los trabajadores del mundo no se puede comprar, desalojar ni derrotar. Un grupo multirracial y multigeneracional de vecinos y camaradas vinculados al Partido Laboral Progresista (PLP), de carácter comunista revolucionario, está afianzando su confianza para construir un Sindicato de Inquilinos combativo en uno de los complejos de vivienda privada más grandes de Nueva Jersey. Nuestra reciente reunión para tallar calabazas nos fortaleció como trabajadores con la discusión sobre la huelga de alquileres de Stella Wright Homes en Newark (1970-1974).

Ninguna reforma temporal, todo el poder a los trabajadores

Conversar sobre los triunfos y las derrotas de nuestros antepasados de la clase trabajadora al declararse en huelga contra las ganancias de sus caseros racistas nos unió más y dejó claro, como exclamaron una madre y su hijo, ¡que podemos hacerlo de nuevo y luchar por mucho más! Salimos de la reunión con cinco de nosotros comprometidos a asistir a una conferencia de organización de inquilinos. En la conferencia aprendimos valiosas lecciones sobre cómo formar a los inquilinos como líderes combativos. La conferencia también nos impulsó a debatir las ideas comunistas del PLP, como la unidad multirracial y el internacionalismo frente a la culpa blanca como respuesta al racismo dentro del movimiento de masas de la clase trabajadora. También discutimos la contradicción entre aumentar el poder de negociación de los inquilinos frente a los caseros y construir el poder de los trabajadores para desafiar la existencia misma del podrido sistema de vivienda basado en la ganancia.

Lo más destacado de la reunión fue ver y discutir un video de redes sociales sobre la huelga de alquileres de Stella Wright. Aprendimos que la huelga de alquileres más larga en la historia de la vivienda pública de Estados Unidos ocurrió aquí mismo, en nuestra ciudad de Newark. Los vecinos se inspiraron al saber que los 1,206 inquilinos de Stella-Wright se declararon en huelga para protestar por los ascensores descompuestos, la falta de mantenimiento y el estado repugnante de las viviendas, construidas con materiales baratos, y que retuvieron 2 millones de dólares en alquileres. A los desafiantes trabajadores de Stella-Wright se sumaron inquilinos de toda la ciudad para realizar una huelga de alquileres en Newark con 11,000 trabajadores, que privó a los caseros de 6.5 millones de dólares.

También discutimos cómo los inquilinos, después de que la Autoridad Nacional de Vivienda amenazara con desalojar a los 11,000 (¡el 25 por ciento de la población de vivienda pública de Newark!), lograron ganar su huelga en 1974 y obtuvieron el derecho a administrar Stella-Wright Homes bajo una «administración de inquilinos». Aunque al principio esto parecía una idea extraordinaria, notamos que, a fines de la década de 1990, Stella-Wright fue declarado un barrio marginal y demolido. Nuestros vecinos señalaron con agudeza que a los inquilinos solo se les dieron 1.3 millones de dólares para reparar las deterioradas torres de Stella Wright, por lo que básicamente el gobierno municipal los traicionó, y la «administración de inquilinos» en Stella-Wright estaba condenada al fracaso.

Esto nos ayuda a los comunistas a demostrar a los trabajadores que ninguna reforma bajo el capitalismo les dará jamás lo que realmente necesitan. Mientras los patrones tengan el poder del Estado y roben el trabajo de los obreros en forma de ganancia, los trabajadores seguirán esclavizados. A los trabajadores de Stella-Wright se les dio un «control» falso sobre sus hogares, pero los patrones nunca nos darán las ganancias que produce nuestro trabajo. Supimos que nuestro sindicato de inquilinos iba por buen camino cuando dos vecinos, al preguntarles si el desenlace significaba que los trabajadores nunca debieron unirse como lo hicieron, gritaron: «¡¡¡No!!! Claro que debieron hacerlo».

Mientras conversábamos sobre nuestras vidas y el estado del mundo hoy, los vecinos la pasaron muy bien tallando calabazas: una como un farolito de calabaza vomitando su pulpa y semillas, otras con caras chistosas y otras más artísticas y coloridas. A medida que organizamos estas reuniones, somos cada vez más conscientes de que vivimos en una época en la que las guerras globales y el terror de los patrones contra la clase trabajadora internacional se están agravando. Por eso generó tanto optimismo revolucionario ver a los vecinos en este espacio, comprometidos con el comunismo y aprendiendo sobre él (la lucha por unir a la clase trabajadora internacional para derrotar todos los horrores del capitalismo), mientras creaban faroles de calabaza con símbolos de la lucha de los trabajadores por el poder: una hoz y un martillo, y trabajadores alzando el puño hacia una estrella roja.

Una joven vecina pintó espontáneamente una calabaza del PLP. Presenciar esto fue importante: ver cuánto significa ya el PLP para esta joven, que solo conoce esta organización combativa desde hace cuatro meses, nos puso en alerta a quienes hemos compartido esos fuertes sentimientos durante mucho más tiempo. Si nos exigimos ser más directos sobre cómo el PLP busca empoderar a la clase trabajadora, más vecinos entenderán por qué usamos sus ideas comunistas para fortalecer nuestra lucha en la construcción de un sindicato de inquilinos y las adoptarán más allá de este.

La idea de organizar una reunión para tallar calabazas surgió de nuestro deseo de continuar las amistades y de nuestro compromiso con los vecinos. Durante el último año, vecinos y miembros del PLP se han acercado mutuamente al organizar un Festival Internacional de Comida y Cultura, noches de juegos, un picnic en el parque y excursiones de senderismo. Hemos descubierto que los trabajadores desconfían unos de otros. Es comprensible, pues la vivienda bajo el capitalismo no fomenta la comunidad. Los trabajadores sospechan que quien toca inesperadamente a su puerta es un vendedor, un politiquero electoral, un promotor de alguna iglesia o incluso, posiblemente, terroristas de ICE que buscan secuestrarlos a ellos y a sus seres queridos. Reunirnos en torno a fechas como el Día de San Valentín, el Día de las Madres y Halloween ha ayudado a disminuir el miedo de los vecinos, y siempre encontramos que los trabajadores con quienes hablamos están ansiosos por la oportunidad de convivir con sus vecinos.

Aprendiendo a luchar como rojos, luchando por dirigir como rojos

Dos días después de la reunión de las calabazas, nuestro grupo, que incluía a la joven estudiante-trabajadora que apenas hace poco comenzó a acercarse tanto al incipiente sindicato de inquilinos como al PLP, asistió a la conferencia de organización de inquilinos de Rutgers. Uno de los talleres estuvo a cargo de un carismático organizador de inquilinos veterano, quien dirigió una simulación en la que se pidió a los asistentes que se organizaran como inquilinos ficticios mientras el anfitrión interpretaba a un casero despiadado. Vimos cómo los caseros intentarían dividir a los inquilinos y castigar a los trabajadores que quieren ganar a los inquilinos para organizarse bajo ideologías radicales como el comunismo. Sin embargo, también vimos la fuerza de las ideas radicales cuando uno de nosotros encabezó la consigna «¡Reparen o huelga!», que casi todos los asistentes coreamos.

Lamentablemente, aunque nos entregó un poderoso manual de organización que necesitamos con urgencia llevar a nuestros vecinos, el anfitrión seguía desempeñando el papel de falso líder y vendiendo un mensaje anticomunista. Promovió la idea pacificadora de que incluso su propia política radical solo estorbaría la organización de los inquilinos, y de que seguir las leyes hechas por y para los caseros en materia de huelgas de alquileres es lo máximo a lo que podemos aspirar.

De la huelga de alquileres de Stella-Wright al taller de la conferencia de inquilinos, vemos que ganar reformas por sí solas nunca será suficiente. Nuestra lucha consiste en lograr que, durante un período muy largo, los inquilinos de nuestro complejo lean sobre estas lecciones en este periódico DESAFIO, vivan conflictos con nuestros caseros por demandas antirracistas y realicen huelgas de alquileres. A través de este proceso, más trabajadores-inquilinos concluirán que necesitamos un mundo sin caseros ni capitalistas hambrientos de ganancias —el comunismo— para lograr verdaderamente la vivienda que todos merecemos.