Miembros del Partido Laboral Progresista (PLP) han estado organizándose en la Asociación de Lenguas Modernas (MLA) desde finales de la década de 1960, principalmente en el Caucus Radical, que fue fundado en 1968 para protestar y denunciar la guerra de Vietnam. En la convención de la MLA de este año en Toronto, en enero, miembros del Partido trabajaron estrechamente con amistades dentro de la MLA para lograr la aprobación de una resolución del Caucus Radical que condena el doxxing, el despido y la deportación de docentes que protestan contra el genocidio en Gaza financiado por Estados Unidos. También intensificamos el debate con nuestras amistades sobre lo que se necesita para construir un movimiento antifascista en el momento actual. Organizamos tres paneles: una sesión garantizada sobre “Genealogías radicales”, una sesión virtual “Justo a tiempo”, “Organización contra el desmantelamiento de la educación superior”, y un tercer panel sobre la normalización de la crisis ecológica por el capitalismo global. Con la ayuda de la comunicación continua con camaradas que no pudieron asistir a la convención, nuestro grupo pequeño pero audaz llevó ideas comunistas y estrategias de organización a la convención.
Impulsando a la MLA
Nuestra tarea fue más difícil porque muchos miembros de la MLA se retiraron el año pasado cuando la dirección de la MLA se negó a considerar una resolución que llamaba al boicot, la desinversión y las sanciones contra organizaciones que hacen negocios con Israel. Nos quedamos porque la MLA es un espacio clave de lucha con trabajadores académicos.
Antes de la convención, realizamos varias sesiones con miembros y amistades del Partido para discutir nuestras tácticas. Junto con cientos de volantes del Caucus Radical y copias de CHALLENGE, hicimos brigadas en sesiones seleccionadas y expusimos nuestra política en nuestra edición especial de una página de CHALLENGE para la MLA:
Este podría parecer un momento extraño para hablar en la MLA sobre el posible futuro comunista enterrado en algún lugar bajo los escombros fascistas. Los comunistas del Partido Laboral Progresista (PLP) no están de acuerdo. … Es precisamente porque la crisis que enfrentamos en la educación superior está arraigada en la crisis más amplia del capitalismo global —y en la amenaza de una guerra mundial— que debemos pensar más allá de los mitos idealistas de la democracia burguesa. El fascismo no es solo autoritarismo antidemocrático; es una forma de dominio de clase capitalista a la que se recurre en “policrisis”: estancamiento económico, pérdida de legitimidad política y proliferación de guerras. El único antídoto contra un sistema basado en la búsqueda brutal de ganancias es su superación revolucionaria por un sistema igualitario de participación masiva basado en la satisfacción de las necesidades humanas: el comunismo.
¡Ahora es el momento de unirse al PLP!
Existe una base de masas para el fascismo en muchas partes del planeta. Sobre esto no podemos engañarnos. Pero también hay un hambre masiva por un mundo mejor. Los millones que han estado marchando y haciendo huelga contra el genocidio y la xenofobia en todo el mundo encarnan lo que la escritora proletaria estadounidense Tillie Olsen llamó “lo que aún no es en el ahora”. La represión genera resistencia. Como escribió el autor y revolucionario palestino Ghassan Kanafani: “La resistencia es la esencia”. El comunismo es el futuro y eso requiere un partido comunista. ¡Este podría ser el momento de unirse al PLP!
En la Audiencia Abierta sobre Resoluciones, así como en la Asamblea de Delegados, refutamos a los activistas pro-sionistas bien organizados que repetían el mantra habitual que equipara la crítica a Israel con el antisemitismo. Cuando nuestra resolución se sometió a votación, la Asamblea de Delegados de la MLA votó a favor por 61-52, una victoria nada pequeña dada la actual intimidación contra docentes que se oponen al nuevo macartismo. Sin embargo, para convertirse en oficial, el voto de la Asamblea de Delegados de la MLA debe ser ratificado por un voto afirmativo por correo del 10 por ciento del total de la membresía de la MLA —o alrededor de 2,000 miembros—, un nuevo requisito instituido hace varios años que dificulta la aprobación final de cualquier resolución.
Demostrando la creciente duplicidad de la dirección de muchas organizaciones profesionales académicas está la acción tomada por la dirección de la Asociación Histórica Estadounidense (AHA), que se reunió al mismo tiempo que la MLA y aprobó exactamente la misma resolución que la nuestra, así como una segunda resolución de BDS. En su convención, los delegados de la AHA obligaron a su dirección —que anteriormente había descalificado ambas resoluciones— a volver a presentarlas ante la asamblea; sin embargo, a pesar de que sus miembros aprobaron abrumadoramente ambas, la dirección de la AHA volvió a rechazarlas, afirmando que eran redundantes.
En la convención de la MLA conocimos al menos a una docena de personas interesadas —y posibles futuros miembros del Caucus Radical—. Estas nuevas amistades asistieron a nuestra reunión anual, repartieron volantes con nosotros en la Asamblea de Delegados y se unieron a nosotros para desenmascarar las afirmaciones engañosas de los sionistas.
Jóvenes camaradas toman el timón
Uno de los desarrollos importantes de nuestro trabajo en esta convención de la MLA fue el liderazgo brindado por miembros más jóvenes del Partido y amistades cercanas del Partido. Durante varias décadas, la dirección principal del trabajo del Partido ha sido llevada a cabo principalmente por docentes de mayor trayectoria, incluidos quienes se han jubilado recientemente. Este año, camaradas más jóvenes proporcionaron el liderazgo clave de nuestro trabajo en el Caucus Radical en la convención de la MLA. Al iniciar la planificación para la MLA de este año, algunos de nosotros dudábamos de que pudiéramos mantener el nivel de activismo comunista que ha caracterizado nuestro trabajo durante la última década. Para cuando regresamos a casa, esas dudas habían desaparecido.
