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Editorial - De Alemania al mundo entero: APLASTEMOS EL FASCISMO EN AUGE
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- 03 Octubre 2026 72 visitas
Como clara señal del auge del fascismo, el partido Alternativa para Alemania (AfD) —racista, sexista, homófobo, antiinmigrante y pronazi— ha ganado elecciones parlamentarias estatales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Sajonia-Anhalt, donde pronto podría formar el primer gobierno estatal abiertamente fascista en Alemania desde el Tercer Reich nazi. Tras décadas de liderazgo político liberal fracasado y declive económico —agudizados por una crisis mundial del capitalismo—, grandes sectores de trabajadores (en su mayoría hombres blancos) se han sido ganados por el discurso racista que culp a chivos expiatorios, el viejo truco de la patronal para ocultar el verdadero problema: el sistema de ganancias. Ya sea la nazi AfD, los partidos centristas como el Partido Socialdemócrata (SPD) o la Unión Demócrata Cristiana (CDU), o la falsa izquierda alemana (Die Linke) —que recientemente ganó elecciones estatales en Berlín—, todos los partidos políticos de la patronal sacrificarán gustosamente las vidas de los trabajadores para servir a los intereses de sus amos. En lo que respecta a la política electoral, no existe el «mal menor»: solo existe el mal. Para proteger las ganancias de los gobernantes en un periodo de creciente rivalidad interimperialista, los reformistas liberales —sobre todo el Partido Demócrata de EE. UU.— nos llevarán al matadero de una Tercera Guerra Mundial con la misma facilidad que los republicanos de Trump o la AfD. Solo tenemos una opción real: organizarnos para la revolución comunista y librar al mundo de todos los parásitos capitalistas y sus lacayos políticos.
Las lecciones de la Alemania nazi
En la década de 1930, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (partido nazi) atrajo a los trabajadores en medio del colapso económico que siguió a la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial. Los fascistas señalaron como chivos expiatorios a judíos, romaníes, sindicalistas, socialistas y comunistas, y procedieron a perseguirlos con el objetivo de eliminarlos. Ahora, con Alemania enfrentando otra crisis económica, la AfD culpa a los inmigrantes. En aquel entonces, Hitler sirvió a los fabricantes de armas, a los banqueros, a la Iglesia y a los terratenientes alemanes. Los gobernantes alemanes avivaron un fervor nacionalista para lanzarse a la Segunda Guerra Mundial, principalmente para estabilizar su economía y generar mayores ganancias. Hoy, la AfD cuenta con el apoyo de la misma familia de banqueros que respaldó a Hitler, así como de los magnates del sector de diagnóstico médico y de la industria automotriz. En un sentido más amplio, la clase dominante alemana acaba de aumentar su gasto militar en un 25 por ciento (deutschland.de, 7/9). Cuando la patronal invierte en más armamento —como demostró la Segunda Guerra Mundial—, es porque tiene la intención de utilizarlo: ¡contra nuestra clase!
La lección más crucial que se puede extraer de la Alemania de los años 30 fue expuesta por R. Palme Dutt en su libro de 1934, Fascism and Social Revolution (El fascismo y la revolución social). Dutt demostró que el camino hacia el Tercer Reich fue allanado por los “socialfascistas” del Partido Socialdemócrata (SPD), quienes colaboraron con la milicia protofascista de los Freikorps para aplastar un levantamiento obrero —liderado en gran medida por comunistas del Partido Comunista de Alemania (KPD)— en 1919. El SPD se mantuvo fiel al proceso parlamentario incluso mientras los nazis lo utilizaban para consolidar su poder letal. Hoy en día, la clase trabajadora internacional no puede permitirse repetir ese error fatal. Con el voto no se puede derrotar al fascismo. Como demostraron al mundo los trabajadores y campesinos de la Unión Soviética, solo la lucha armada de masas puede acabar con la amenaza fascista. Más de 20 millones de ciudadanos soviéticos dieron su vida para aplastar la maquinaria de guerra nazi.
En toda Europa, millones de trabajadores se han movilizado contra el fascismo abierto. En Alemania, la victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt provocó manifestaciones de 150.000 trabajadores en 20 ciudades (France24, 12/9). En Italia, dos millones de trabajadores y jóvenes se han sumado a protestas contra la austeridad, el fascismo y el genocidio, encabezadas por sindicatos y salpicadas de consignas procomunistas (Reuters, 25/12). Lo que falta es un liderazgo comunista que libere a los trabajadores indignados de las garras de los liberales y los guíe hacia un movimiento revolucionario. El Partido Laboral Progresista (PLP) está decidido a ganarse la confianza de los trabajadores para encabezar esta lucha crucial.
Los liberales allanan el camino para la derecha racista
El ascenso de los fascistas declarados en Alemania no es un caso aislado. Lo estamos viendo en Italia y Francia, en Argentina y Brasil, en Estados Unidos, Israel, Turquía e India. Al igual que en la década de 1930, la puerta para estos partidos racistas de cloaca se ha abierto debido al fracaso absoluto del viejo orden mundial liberal y, en esta ocasión, al declive acelerado del imperialismo estadounidense. La miseria capitalista es profunda y generalizada, abarcando desde la pobreza extrema y el hambre hasta los genocidios transmitidos en vivo en Gaza y Sudán. El retroceso de las grandes revoluciones comunistas en China y Rusia ha dejado a nuestra clase desarmada. También ha contribuido a sentar las bases para que la AfD y su calaña podrida ganen terreno dentro de la clase trabajadora.
Los principales partidos capitalistas de Alemania están explotando el temor ante los avances de la AfD para promover sus propias agendas antiobreras. Friedrich Merz, de la CDU, declaró que permanecería como canciller «por el futuro democrático de Alemania» (The Guardian, 21/9).
Sin embargo, estos mismos partidos reformistas han presidido décadas de deterioro en el nivel de vida. Han facilitado y apoyado los crímenes de guerra del imperialismo estadounidense en Oriente Medio y otras regiones. La CDU, actualmente en el poder, ha matado a miles de migrantes mediante duras restricciones migratorias y ha defendido ferozmente el genocidio de Israel en Gaza, al tiempo que reprimía brutalmente el sentimiento propalestino. Si bien la AfD ha propuesto destinar fondos militares a deportaciones masivas, es el régimen de Merz el que ha lanzado un plan de rearme militar sin precedentes, por valor de 377.000 millones de dólares, para prepararse ante una inminente guerra interimperialista.
El comunismo: la única forma de aplastar tanto a los nazis como a los patrones liberales
Ya sean nazis declarados como la AfD, “socialfascistas” como el SPD o fascistas centristas como la CDU, ninguno de los partidos políticos de la patronal —incluidos los Socialistas Democráticos de América (DSA)— puede siquiera empezar a satisfacer las necesidades de la clase trabajadora internacional. Ninguno de los falsos dirigentes reformistas puede ofrecer a los trabajadores más que unas pocas migajas de la mesa de los patrones. Mientras Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York de falsa izquierda, celebra otra reunión amistosa con el despreciable Donald Trump, se nos recuerda que ninguno de ellos puede frenar la crisis del capitalismo ni el ascenso inevitable del fascismo.
Las endebles farsas políticas y los engaños descarados de los patrones pueden convertirse en oportunidades para convencer a los trabajadores de que debemos destruir el capitalismo de raíz para construir un nuevo mundo comunista. Con las ideas comunistas liderando los movimientos obreros de masas, no hay límite para nuestro poder. Podemos aplastar no solo a los matones nazis, sino también a sus homólogos liberales mentirosos. ¡Luchemos por el comunismo! ¡Únete al PLP!
¿Qué es el fascismo?
El capitalismo está constantemente plagado de crisis económicas y políticas. Cuando estas crisis llegan a un punto crítico y el poder estatal de los patrones se ve amenazado desde dentro o desde fuera, estos se quitan la máscara de la democracia liberal e implantan el fascismo: la dictadura de clase de los gobernantes en su forma abierta.
Las condiciones que suelen conducir al fascismo incluyen el impulso hacia una guerra mundial; el ascenso de una clase trabajadora combativa y armada con ideas de izquierda y comunistas; y la decadencia de una clase dominante acosada por una tasa de ganancia decreciente y por la falta de unidad y disciplina en sus propias filas. Si bien entre los regímenes fascistas más conocidos figuran la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, la dictadura de Pinochet en Chile, el Haití de los Duvalier y la República Dominicana de Trujillo son otros ejemplos representativos.
GARY INDIANA, 24 de septiembre—Miembros del Partido Laboral Progresista (PLP), de tendencia comunista internacional, asistieron esta noche a una asamblea ciudadana sobre la rendición de cuentas de NIPSCO, celebrada en una iglesia obrera. Nuestro objetivo era denunciar el carácter racista de los desastres climáticos bajo el capitalismo y promover una alternativa comunista revolucionaria que priorice las necesidades de la clase trabajadora internacional.
El 11 de agosto, una tormenta de viento (derecho) azotó el noroeste de Indiana con vientos que alcanzaron casi 160 kilómetros por hora, arrasando árboles, viviendas, líneas eléctricas y la infraestructura básica de la que dependen los trabajadores para sobrevivir. En su punto álgido, aproximadamente 375.000 trabajadores se quedaron sin electricidad, cerca del 80% de los residentes del noroeste de Indiana.
En Gary, ciudad de mayoría afroamericana, los daños fueron especialmente devastadores. Decenas de miles de personas se quedaron sin luz. Los alimentos se echaron a perder, las aguas residuales se desbordaron, los supermercados cerraron y las familias se vieron obligadas a sobrevivir sin refrigeración, aire acondicionado, luz ni comunicaciones fiables. Casi dos semanas después, miles de residentes de Gary seguían esperando el restablecimiento del suministro eléctrico. NIPSCO, la Compañía de Servicios Públicos del Norte de Indiana, declaró finalmente que la restauración estaba prácticamente completa el 25 de agosto, pero para muchas familias trabajadoras, el desastre no terminó con el regreso de la luz.
No se trató simplemente de un desastre natural. Puso al descubierto un desastre social creado por el capitalismo. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más destructivos, mientras que la infraestructura de la que dependen los trabajadores se deteriora.
Quienes sufren primero y durante más tiempo son aquellos con menos recursos: trabajadores negros, familias pobres, inquilinos, ancianos y trabajadores que no pueden simplemente abandonar la ciudad o trabajar desde casa. El capitalismo privatiza las ganancias de la infraestructura esencial, mientras que socializa los costos cuando esta falla.
Los trabajadores ya saben cómo responder a los desastres del capitalismo
Los trabajadores no esperaron a que NIPSCO ni los políticos los salvaran. En todo el noroeste de Indiana, se organizaron distribuciones de alimentos, comidas calientes, reparto de hielo seco, productos de limpieza, artículos para bebés y otras formas de ayuda mutua. Iglesias, grupos vecinales, pequeños negocios, organizaciones comunitarias y trabajadores individuales se sumaron a la iniciativa. Estos esfuerzos fueron esenciales porque la gente necesitaba ayuda de inmediato. La ayuda mutua fue fundamental, pero no sustituye el poder de la clase trabajadora.
Es una demostración de lo que los trabajadores son capaces de hacer cuando nos organizamos en torno a las necesidades humanas en lugar de las ganancias, pero solo la lucha de clases y el comunismo pueden liberarnos.
Los miembros y amigos del PLP han estado profundamente involucrados en esta respuesta. Décadas de trabajo político y relaciones en Gary y en todo el noroeste de Indiana significaron que la gente ya sabía a quién llamar. Los trabajadores buscaron el liderazgo en los miembros y amigos de confianza del PLP, porque esas relaciones se habían forjado mucho antes de la tormenta. Distribuimos hielo seco, alimentos y artículos para el hogar a más de 300 trabajadores.
En el último mes, desde que se restableció la electricidad, hemos seguido impulsando la lucha de la clase trabajadora, incluyendo nuestra participación en la asamblea pública de esta noche. Además, hemos liderado una manifestación en el Ayuntamiento de Gary y hemos ayudado a organizar otro foro comunitario, así como diversas recaudaciones de fondos en Chicago, donde hemos analizado la política de la crisis con los trabajadores de nuestra base. Fundamentalmente, hemos promovido la unidad multirracial entre los afectados por el derecho y hemos educado a los trabajadores de la compañía eléctrica NIPSCO para que comprendan que el sistema de lucro es la causa común de nuestra miseria y la necesidad de un PLP masivo para derrotarlo.
NIPSCO: Impulsada únicamente por el lucro
Para NIPSCO, la crisis representa una oportunidad para intensificar sus ataques contra la clase trabajadora. Los ingresos de NIPSCO en 2025 ascendieron a miles de millones de dólares, mientras que la factura promedio de los clientes residenciales se disparó. La factura promedio de los clientes de NIPSCO aumentó un 16,75 % en julio de 2025, lo que equivale a casi 280 dólares anuales. Los directivos afirmaron que el aumento de tarifas era “necesario para la modernización, la confiabilidad y la transición hacia la generación de energía renovable” (Chicago Sun-Times, 25/8).
Los directivos de NIPSCO han incrementado las tarifas para futuros proyectos de infraestructura y energía que aún no se han materializado, al tiempo que firmaron un importante acuerdo para suministrar electricidad a los centros de datos de Amazon. Estos cambios han generado ganancias récord para NIPSCO, la misma compañía que, a principios de la primavera, despidió a más de 1000 trabajadores en un conflicto contractual de dos meses (véase DESAFÍO, 7/6). NIPSCO muestra su naturaleza explotadora tras el cierre patronal fascista contra sus trabajadores, quienes luchaban por mayores protecciones en materia de horas extras y el uso de contratistas externos.
Cuando ocurre un desastre, son los trabajadores quienes trepan a los postes, talan los árboles, reemplazan las líneas y reconstruyen la red eléctrica. Estos trabajadores deberían contar con todos los recursos necesarios para realizar su labor de forma segura. Deberían tener suficiente personal para prevenir el agotamiento y las lesiones. No deberían tener que luchar contra una corporación por unas condiciones de horas extras justas. Y la empresa no debería poder responder a una crisis simplemente presionando más a los trabajadores y contratistas existentes. Pero todo esto forma parte de la realidad cotidiana del capitalismo.
Una empresa de servicios públicos gestionada por los trabajadores operaría con principios diferentes. En lugar de preguntarnos cuántos trabajadores pueden mantener el sistema en funcionamiento, nos preguntaríamos cuántos trabajadores son necesarios para que el sistema sea seguro y resiliente. En lugar de talar la vegetación solo cuando se convierte en una emergencia, emplearíamos cuadrillas durante todo el año para mantener todas las servidumbres de paso. En lugar de preguntarnos si un proyecto de infraestructura genera suficientes ganancias para llenar los bancos capitalistas, nos aseguraríamos de que hiciera la vida de las personas más segura. En lugar de hacer que los trabajadores se peleen por las migajas, pondríamos todo el sistema energético bajo la dictadura de la clase trabajadora.
La revolución comunista debe ser el objetivo
Debemos seguir luchando de forma masiva, con el liderazgo de la clase trabajadora, para que NIPSCO pague por los daños causados por sus fallas. Debemos luchar contra los cortes de servicios públicos y las facturas inasequibles. Debemos exigir que los trabajadores cuenten con la plantilla, los salarios, las protecciones de seguridad y las horas necesarias para mantener la red eléctrica. En última instancia, debemos luchar para derrocar este sistema racista de lucro.
El capitalismo ya se está preparando para convertir el desastre climático en una oportunidad de lucro. Debemos prepararnos para convertir el desastre en una oportunidad para construir el poder de la clase trabajadora y la revolución comunista.
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Incursión en Harpers Ferry: Unidad multirracial y combativa
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- 03 Octubre 2026 83 visitas
Este octubre se conmemora el 167.º aniversario del asalto a Harpers Ferry liderado por John Brown. La noche del 16 de octubre de 1859, Brown dirigió a unos 20 hombres, cinco de ellos negros, para apoderarse de un arsenal federal en Virginia, con la esperanza de desatar una rebelión armada contra la esclavitud. El asalto fracasó, pero la clase esclavista del sur quedó aterrorizada por la unidad combativa y multirracial de los asaltantes, un desmentido en carne y hueso de sus estereotipos racistas. ¡Demostró la necesidad de una lucha revolucionaria, militante, antirracista y multirracial!
Osborne Anderson, el único asaltante negro que logró escapar, describió la unidad de la compañía de Brown:
“Se me ha permitido conocer en toda su plenitud la armonía moral, mental, física y social de una familia antiesclavista que llevaba a la práctica, al pie de la letra, el principio de la causa abolicionista. En la casa de John Brown, y en presencia de John Brown, hombres de partes muy distintas del continente se encontraron y se unieron en una sola compañía, donde ningún prejuicio odioso se atrevió a asomar su fea cara ni la sombra de una distinción encontró cabida.”
Más de siglo y medio después, continúa la lucha por liberar a la clase trabajadora de las cadenas de la superexplotación y la violencia racistas. Los trabajadores enfrentan el creciente fascismo global y la letal competencia imperialista entre Estados Unidos y China. En Estados Unidos, esta rivalidad se manifiesta en una división de la clase dominante que recuerda a la Guerra Civil: liberales “enmascarados”, que administran el racismo ocultándolo tras una retórica progresista, y racistas del KKK y nazis “sin máscara”, que lo abrazan abiertamente. La clase trabajadora sigue resistiendo. Con el mismo espíritu abolicionista, patrullas clandestinas y grupos de vigilancia desde Minneapolis hasta Texas y Nueva York defienden a nuestra clase contra las redadas del ICE, los policías asesinos y las patrullas racistas enmascaradas. Las lecciones siguen siendo las mismas y son más apremiantes que antes: para derrotar este podrido sistema racista, necesitamos un movimiento de masas multirracial por la revolución comunista.
Desde niño, Brown juró luchar contra la esclavitud
Esta confianza no surgió de la noche a la mañana. El padre de Brown, Owen, era un abolicionista que ayudaba a los fugitivos en el Ferrocarril Subterráneo de Ohio. Cuando tenía doce años, Brown presenció la paliza que recibió un niño esclavizado de su misma edad y jamás lo olvidó. Llegó a creer que los trabajadores blancos y negros eran completamente iguales y puso esa creencia en práctica a diario. En North Elba, Nueva York, su familia vivía cerca de una comunidad de colonos negros, muchos de ellos antes esclavizados, a quienes invitaban regularmente a cenar. Él se dirigía a ellos como “señor” y “señora”, en marcado contraste con las costumbres racistas de la época, comunes incluso entre muchos opositores a la esclavitud.
Tubman guio a decenas hacia la libertad y luego ayudó a liberar a cientos
En abril de 1858, mientras reunía fondos, armas y voluntarios en Canadá, Brown visitó a Harriet Tubman, conocida allí por haber guiado personalmente a muchas personas hacia la libertad. Nacida alrededor de 1820 de padres esclavizados en una plantación de Maryland, Tubman sufrió abusos físicos, vio cómo vendían a sus hermanos y, en su adolescencia, recibió de un capataz un golpe que le fracturó el cráneo. En 1849 huyó, caminando durante semanas, principalmente de noche, hasta Filadelfia, y luego regresó para guiar a sus familiares hacia la libertad. Durante los siguientes 11 años, asumiendo grandes riesgos personales, realizó unos 13 viajes al sur y guio personalmente a aproximadamente 70 personas hacia la libertad, brindando indicaciones que ayudaron a docenas más. Declaró: “Nunca descarrilé mi tren ni perdí a un pasajero”. Según se cuenta, Brown la llamaba “General Tubman”. Ambos creían en la acción directa y la lucha armada para acabar con la esclavitud.
El asalto fracasa, la lucha continúa
No todos los abolicionistas estaban de acuerdo con el plan de Brown. Frederick Douglass, amigo de ambos, trató de disuadirlo en agosto de 1859 y se negó a sumarse, y Tubman, al parecer enferma, no llegó a Harpers Ferry. Brown esperaba que las personas esclavizadas de la zona se sublevaran y se unieran a él, pero no fue así, y el pequeño grupo fue rápidamente rodeado. El entonces coronel Robert E. Lee, más tarde general confederado, dirigió las tropas que aplastaron la revuelta el 18 de octubre. Aproximadamente la mitad de los asaltantes murieron en los combates, y siete, incluido Brown, fueron ahorcados. El fracaso también nos enseña algo: un grupo pequeño y valiente no puede ganar sin una base de masas, y por eso hoy la construimos. La lucha de Tubman continuó. En 1863, durante la Guerra Civil, ayudó a encabezar la incursión del río Combahee, que liberó a más de 700 personas esclavizadas.
Los rebeldes negros aterrorizaron a los dueños de esclavos
Los dueños de esclavos, aunque hablaban de trabajadores negros “dóciles”, sabían la verdad. Estaban aterrorizados por los rebeldes negros y los “agitadores externos”, y patrullaban toda la noche con perros y armas para intimidar a las personas esclavizadas y mantener la literatura abolicionista fuera de su alcance. Hoy, los “agitadores externos” son trabajadores antirracistas y combativos, y comunistas del Partido Laboral Progresista (PLP), que luchan por abolir el capitalismo racista. Los patrones nos aseguran que la clase trabajadora está demasiado oprimida para resistir, pero organizan a policías, personal de seguridad de fábricas, justicieros racistas y supremacistas blancos, nacionalistas negros y “líderes” sindicales vendidos como perros de ataque para mantener fuera a los comunistas, y los despiden cuando los descubren en una fábrica. ¿Por qué tienen miedo si se supone que los trabajadores son tan pasivos? La lucha contra el terror racista sigue hoy, pues la clase dominante depende de ese terror para mantener a raya a los trabajadores.
Lección 1: Combatividad
La combatividad ocupaba el primer lugar en el pensamiento de Brown y Tubman. Tubman declaró que jamás volvería a la esclavitud y que prefería morir luchando. Brown, tras luchar en el llamado “Kansas sangriento”, concluyó que solo el derramamiento de sangre podía acabar con la esclavitud. Muchos trabajadores estuvieron de acuerdo, especialmente después de la sentencia del caso Dred Scott de 1857, que declaró que las personas negras no podían ser ciudadanas y que el Congreso no podía prohibir la esclavitud en los territorios. La lucha contra la brutalidad policial es una guerra de clases que aún se libra, la misma que Tubman y Brown dejaron inconclusa. El PLP se une a la lucha antirracista combativa contra el ICE y los policías racistas que asesinaron a George Floyd, Breonna Taylor, Shantel Davis y Bryan Bostic. El carácter multirracial de estas protestas ofrece destellos del potencial revolucionario de la clase trabajadora.
Lección 2: Unidad multirracial
La unidad multirracial es esencial en cualquier lucha. Las personas negras que escapaban de la esclavitud recibieron una ayuda muy necesaria de abolicionistas blancos, y miles de trabajadores, tanto negros como blancos, donaron dinero, dieron refugio a fugitivos y los defendieron de los cazadores de esclavos. Entre los abolicionistas negros y los blancos combativos, la unidad se desarrolló a lo largo de años de trabajo conjunto y de lucha para superar sus diferencias. Brown y Tubman demostraron que las ideas racistas y nacionalistas no se pueden superar principalmente en la cabeza de cada uno; se requiere un cambio material en la forma de vida. Hoy, unirse para luchar contra el enemigo común de clase es una de las principales maneras en que las personas de diferentes orígenes superan la segregación “natural” que promueve el capitalismo. Los trabajadores aún viven a menudo en barrios separados por “raza”, pero muchos están integrados en los lugares de trabajo y las escuelas, donde los patrones intentan dividirnos con clasificaciones laborales racistas y diferentes tipos de cultura burguesa (por ejemplo, la música soul “frente a” la música country). Los trabajadores con conciencia de clase en el PLP deben convertir a sus conocidos de todos los días en amistades y lazos inquebrantables de lucha.
Únete al PLP
El PLP realiza acciones similares hoy en día. Hablamos sobre la necesidad de la unidad multirracial con amigos, compañeros de trabajo y vecinos, y los instamos a participar en manifestaciones antirracistas combativas y a donar a DESAFÍO. Cada uno de estos actos representa un compromiso político contra el racismo, el capitalismo y el imperialismo, como el que miles de trabajadores antiesclavistas asumieron contra la esclavitud. Invitamos a todos los trabajadores, soldados y estudiantes que participan en estas luchas a unirse al Partido Laboral Progresista.
Cuando se requiere acción directa, saben a quién acudir. Paso a paso, el movimiento comunista crecerá y guiará a la clase trabajadora hacia la revolución y hacia un mundo nuevo en el que los miembros de nuestra clase satisfagan mutuamente sus necesidades, sin patrones racistas ni su sistema de ganancias.
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Homenaje a seis meses: Por Bryan, aplastemos a la policía racista
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- 03 Octubre 2026 79 visitas
Inglewood, CA, 13 de septiembre—La familia de Bryan Bostic ha luchado incansablemente por la justicia desde su asesinato a manos del Departamento de Policía de Inglewood el 13 de marzo de 2026. Como se informó en DESAFÍO, se han realizado manifestaciones semanales en la esquina donde fue asesinado, algunas marchas más grandes por la ciudad y la asistencia semanal a las reuniones del consejo municipal. Al igual que tantos otros hermanos de la clase trabajadora a quienes les arrebataron su humanidad y sus vidas a manos de policías asesinos, la familia de Bryan aún no ha recibido ningún atisbo de justicia.
La lucha debe ir más allá de las reformas
Los miembros del Partido Laboral Progresista (PLP) han estado planteando a familiares y simpatizantes la idea de que no puede haber justicia bajo el capitalismo. La policía está haciendo exactamente lo que debe hacer bajo este sistema corrupto: oprimir a la clase trabajadora, en particular a quienes tienen más probabilidades de rebelarse contra el sistema: los trabajadores negros. Por eso, cuando coreamos «No hay policías buenos en un sistema racista», lo decimos con énfasis. Es completamente imposible que la policía opere de otra manera bajo el capitalismo. Por eso, mientras luchamos por la justicia para Bryan, los miembros del PLP también abogamos por el comunismo, el sistema donde los trabajadores dirigen la sociedad y donde toda la policía y la clase dominante a la que sirven finalmente encontrarán su fin.
Con esta perspectiva, ayudamos a la familia Bostic a planificar y dirigir el homenaje de seis meses a Bryan. Manifestarnos en la misma esquina que cada domingo nos resultó familiar, ¡solo que esta vez éramos unos 50 combatientes! Coreamos consignas con vehemencia, hicimos sonar nuestros silbatos y tocamos campanas para que la comunidad, ya fuera en coche o a pie, supiera que nunca dejaremos de luchar por Bryan y por todos los demás miembros de nuestra clase que han sido brutalizados bajo este sistema racista.
Salimos a las calles por Bryan
Tras una concentración de 30 minutos, salimos a las calles. La familia Bostic pidió a miembros del PLP que corearan consignas con megáfonos mientras marchábamos por una de las calles más transitadas de la ciudad. Los coches tocaron la bocina en señal de apoyo y los espectadores levantaron el puño con nosotros. DESAFIO fue recibido con entusiasmo por los transeúntes. La marcha se detuvo para concentrarse frente al ayuntamiento.
Escuchamos a varios miembros de la familia Bostic, quienes compartieron lo mucho que Bryan significaba para ellos. También se unieron miembros de la familia de Alex Flores (asesinado por la policía de Los Ángeles el 19/11/19) y Jacque Rabon (asesinado por el Departamento de Policía de Riverside el 22/01/26). Las familias expresaron su solidaridad, compartieron su dolor y se comprometieron a permanecer unidas para continuar la lucha.
A continuación, un miembro del PLP habló, vinculando la violencia policial con la gentrificación en la ciudad. Como residente de Inglewood desde hace mucho tiempo, pudo hablar de cómo ha visto cambiar las cosas a lo largo de su vida, a medida que los ataques contra la clase trabajadora se vuelven más severos cada día. La clase dominante crea sus propios verdugos, ya sea asesinando a un ser querido, desalojando a una familia de su hogar, negándoles cobertura médica, etc. La clase trabajadora no obtiene ningún beneficio de este sistema corrupto.
La familia Bostic pidió a todos los presentes que escribieran una nota para Bryan. Luego, cada nota fue atada a un globo y soltada mientras formábamos un círculo, bloqueando por completo el paso del tráfico. Sin embargo, ningún auto tocó la bocina, ya que los conductores respetaron la lucha que estábamos librando y el homenaje a una vida arrebatada.
Nada que ganar con el capitalismo
La marcha continuó hasta la comisaría, donde otro compañero pronunció un discurso sobre el capitalismo como la raíz de todos los problemas del mundo actual. Confirmó en la unidad multirracial como parte fundamental de una estrategia ganadora, algo que quedó patente entre la multitud presente ese día.
Mientras regresábamos al punto de partida de la concentración, era inevitable reflexionar sobre los últimos seis meses de lucha por Bryan. Su familia, liderada por varias mujeres negras fuertes, posee la chispa que algún día encenderá a nuestra clase en la lucha por un mundo mejor. Mientras estemos profundamente arraigados con los miembros de la clase trabajadora, unidos día tras día a ellos en la lucha de clases, nuestra organización y la lucha por el comunismo seguirán creciendo. ¡Adelante!
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Estudiantes y trabajadores luchan contra maestro racista
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- 03 Octubre 2026 74 visitas
NUEVA YORK, 1 DE SEPTIEMBRE—Mientras estudiantes y educadores regresan a clases este otoño, la clase dirigente estadounidense permanece dividida entre los republicanos abiertamente racistas, liderados por Donald Trump, y los demócratas racistas. Esta división ha llevado a muchos estudiantes y trabajadores a cometer el error de tomar partido entre estos dos grupos de asesinos que engañan a la opinión pública. En abril, en una escuela de Manhattan, un profesor pensó que podía apoyar abiertamente a los racistas de Trump sin consecuencias. Se equivocó.
Estudiantes protestan contra educador racista
El nombre de usuario de Instagram del profesor racista incluye tres K en una supuesta referencia al Ku Klux Klan. A principios de este año, obligó a sus estudiantes inmigrantes a escribir cartas de agradecimiento a Trump. Luego, publicó la tarea obligatoria en el tablón de anuncios del pasillo junto con una bandera estadounidense y un retrato de Trump sonriendo. El personal y los estudiantes reaccionaron de inmediato.
Cuando el personal escolar vio el tablón antes del inicio de clases, comenzaron a protestar en el pasillo. Reconocieron correctamente que la retórica y las acciones de Trump y sus seguidores constituían ataques contra los estudiantes, el personal y las familias de la escuela. Señalaron que el tablón era ofensivo e inapropiado, especialmente considerando que estudiantes y personal de la ciudad han sido blanco del ICE. Los profesores antirracistas cubrieron el tablón con papel blanco (ya que estaba dentro de una vitrina) y prometieron retirarlo.
Director liberal indulgente con el racismo en la escuela
Tras una reprimenda del director de tendencia liberal, el profesor racista simplemente quitó la foto de Trump y colocó una imagen que repetía la frase liberal “así se ve la democracia”. De hecho, políticos demócratas y republicanos bajo la “democracia” capitalista a menudo defienden el derecho de los racistas a atacar verbalmente y aterrorizar a los trabajadores. El profesor racista cerró el armario sin cambiar nada más. A continuación, activistas antirracistas cubrieron el tablón de anuncios con papel blanco. Después, fueron los estudiantes, miembros de la clase trabajadora a la que las escuelas están diseñadas para oprimir, quienes impulsaron la lucha.
Durante toda la mañana, los estudiantes acudieron a investigar el tablón de anuncios racista. Levantaron el papel para tomar fotos, alertaron a otros sobre su contenido y se movilizaron para contraatacar. Por la tarde, los estudiantes se reunieron en grupo frente al tablón y cubrieron el papel con sus propios mensajes. Muchos de ellos eran “que se joda Trump” y uno calificaba al presidente de “racista” y “xenófobo”. Solo después de esta acción, el decano retiró la mayor parte del material racista. Por supuesto, el “derecho” de los estudiantes a expresarse en la pizarra no fue defendido como lo fue el del profesor racista.
Los estudiantes toman medidas
Al día siguiente, los estudiantes organizaron una huelga y una manifestación frente a la escuela. Cuando un gran número de estudiantes se congregó en el primer piso y exigió poder protestar, el director cedió y declaró que “respetaría su derecho a la libertad de expresión” fuera del centro. Durante la manifestación, los estudiantes coreaban: “¿Dónde está la justicia? ¿Dónde está el cambio? ¿Dónde está la promesa que hicimos?”. Los cánticos se oían en varias partes de la escuela, incluso por estudiantes que temían ser acosados por la “Seguridad” Escolar de la Policía de Nueva York o por el ICE. Aun así, al alentar la protesta a salir al exterior, el director logró mantener cierto grado de normalidad, minimizando las interrupciones. No es raro que los políticos liberales permitan que algunos grupos de trabajadores y jóvenes se desahoguen en protestas para evitar más rebeliones que desafíen el sistema.
Este fue un gran comienzo para la lucha, pero se necesita más organización y acción para que el profesor racista rinda cuentas. Además de una conversación con el director y una supuesta investigación, la única sanción que enfrentó fue perder el control (y el pago de horas extras) del consejo estudiantil al que asesoraba. Muchos de los estudiantes que lideraron la lucha forman parte de ese grupo, lo que, en cierto modo, obligó al director a actuar. Mientras tanto, continuó desinformando a los mismos estudiantes cuyas familias son blanco de los agentes del ICE. Ahora la pregunta es: ¿cómo puede continuar la lucha?
Para expulsar al racista de la escuela, los estudiantes y el personal deberán tomar la iniciativa, organizarse y llevar a cabo nuevas acciones.
Todos los padres, estudiantes y miembros del personal deben saber lo que hizo y ser invitados a unirse a la lucha. Las acciones del racista son un reflejo y un síntoma de la decadencia del capitalismo estadounidense. Luchar para que rinda cuentas por sus crímenes atroces contra estudiantes y trabajadores inmigrantes y negros es un entrenamiento para las luchas que se avecinan. El Partido Laboral Progresista invita a todos a apoyar esta lucha y a luchar por un mundo comunista donde el racismo sea abolido. ¡Únete a nosotros!
