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2025: Crisis capitalista y lucha de clases
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- 27 Diciembre 2025 340 visitas
Victor Hugo, famoso escritor y luchador de la Comuna de París, dijo una vez: «Incluso la noche más oscura terminará y saldrá el sol». Al amanecer, primero debemos enfrentarnos a la noche y luego derribar, ladrillo a ladrillo, los muros de la prisión que bloquean la luz del día.
Al entrar en un nuevo año, cerramos otro capítulo violento de la historia capitalista. Los trabajadores de todo el mundo siguen atrapados en una noche oscura, obligados a soportar la guerra, el hambre, la pobreza, las enfermedades, el desamor y la desesperación. En todo el mundo, la brutal competencia de las potencias imperialistas por obtener beneficios está arrancando su máscara de democracia liberal y revelando la violencia fascista desnuda que se esconde en el corazón del capitalismo. En 2025, nos robaron aún más tierras y trabajo. Nos mataron de hambre, nos envenenan, nos masacraron, pervirtieron la ciencia y la medicina, y desataron una nueva era de muertes masivas y desastres climáticos. Este es el capitalismo en su forma final más auténtica: el fascismo.
Y, sin embargo, los trabajadores de todo el mundo se niegan a rendirse. Estamos sobreviviendo y mucho más. A través del gas lacrimógeno, las balas y las bombas, a través del hambre, la enfermedad y el agotamiento, están luchando y levantándose.
En estos tiempos difíciles, la tarea del Partido Laboral Progresista (PLP) es más urgente que nunca y clara como el agua. Debemos luchar y unirnos a nuestras hermanas y hermanos de la clase trabajadora dondequiera que estemos. Debemos esforzarnos por estar presentes en todas las luchas de clases críticas, armando a los trabajadores con ideas comunistas y poniendo en primer plano las políticas antirracistas y antisexistas dentro del movimiento de masas. Ganemos o perdamos, cada batalla reformista nos hará más fuertes. Nos acercará a un partido comunista de masas capaz de acabar con este sistema capitalista de pesadilla y sus divisiones racistas, su brutal aparato estatal, sus fronteras artificiales y sus muros carcelarios. Las reformas capitalistas son intrínsecamente temporales e insuficientes. Solo una revolución violenta puede acabar con la miseria de la clase obrera internacional.
Juntos, podemos construir un mundo nuevo, un mundo comunista en el que todos compartan tanto las cargas como las recompensas, cada uno según su compromiso y sus necesidades. Con un trabajo productivo y colectivo, protegeremos el planeta que compartimos y crearemos una sociedad sostenible que beneficie a todos los trabajadores y a todos los seres vivos.
Crisis en intensificación
El motor de las atrocidades capitalistas es la rivalidad inter-imperialista cada vez más aguda entre Estados Unidos, China y Rusia. Esta competencia está impulsando genocidios desde Gaza hasta Sudán, alimentando la guerra en Ucrania y desencadenando una represión estatal brutal y una superexplotación desde el Congo hasta Filipinas. De Europa a Asia y a América Latina, alimentado por el racismo antiinmigrante más vil, el fascismo va en ascenso. En septiembre, una manifestación de extrema derecha en Londres reunió a más de 100.000 personas.
Regímenes abiertamente racistas están brotando en todo el mundo. El 14 de diciembre, José Antonio Kast, hijo de un oficial nazi alemán y admirador declarado del asesino fascista Augusto Pinochet, ganó la presidencia de Chile por amplia mayoría. Kast será uno de los nueve presidentes latinoamericanos que siguen el manual hipernacionalista y anti inmigrante utilizado por Donald Trump. La estrategia de estos jefes es dividir a la clase trabajadora culpando a grupos vulnerables de trabajadores que han sido obligados por las guerras capitalistas y la devastación económica a cruzar las fronteras de los patrones.
En medio de la devastación de Gaza por parte de los sionistas israelíes, las luchas contra el genocidio en los campus universitarios de Estados Unidos y Europa provocaron una represión. Retomando lo que dejó la administración de Joe Biden, el Trump “jefe del Klan” inició su segundo reinado de terror atacando a los trabajadores indocumentados. La Gestapo del ICE de Trump, engordada con miles de millones de dólares en nueva financiación, lanzó redadas y operativos en ciudades de todo Estados Unidos, invadiendo escuelas, lugares de trabajo y hogares de trabajadores migrantes. Con un descarado perfilamiento racista, secuestraron y detuvieron a ciudadanos estadounidenses y residentes legales, así como a personas indocumentadas. Medio millón de trabajadores migrantes han sido deportados y cerca de 60.000 —incluidos 10.000 niños— encarcelados en centros del ICE, muchos en condiciones vergonzosas.
Para colmo, multimillonarios tecnológicos estafadores como Elon Musk (Tesla), Peter Thiel (Palantir) y Mark Zuckerberg (Meta) se subieron al carro de la administración Trump para colaborar con las fuerzas del orden en espiar y lucrarse a costa de los trabajadores.
Dentro de la clase dominante estadounidense, las amargas disputas sobre cómo gestionar su imperio en ruinas se intensificaron dramáticamente con la elección de Donald Trump. La facción abiertamente fascista del MAGA, encabezada por Trump, está desmantelando lo que queda del viejo orden imperialista mundial y de las instituciones “democráticas” construidas durante generaciones por los capitalistas financieros del fascismo liberal. En el proceso, están despreciando a aliados tradicionales, cediendo terreno estratégico a rivales como Rusia y devolviendo la política exterior estadounidense a un modelo de principios del siglo XIX: la Doctrina Monroe.
En otro ataque contra los trabajadores pobres, la administración Trump recortó billones en fondos para Medicaid y los beneficios de SNAP, mientras aumentaba los recursos para el ICE y la IA. Durante el cierre gubernamental resultante, el gobierno federal sacó a 42 millones de personas de los cupones de alimentos, incluidos trabajadores militares, personas con discapacidad y familias de bajos ingresos.
La crisis económica, los ataques a la educación, el retroceso de una red de seguridad social ya de por sí debilitada y el continuo respaldo de Estados Unidos al genocidio israelí contra los trabajadores palestinos son señales del declive estadounidense. Desde la caída de la Unión Soviética, los jefes de Estados Unidos han dominado el mundo utilizando el petróleo como su principal recurso. Pero con el ascenso de China y la aparición de la coalición multilateral de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), imperialistas rivales se están alineando para empezar a liberarse del control estadounidense y del dominio del dólar.
Los trabajadores en Palestina, atrapados en el fuego cruzado, siguen sufriendo desplazamientos, matanzas y hambruna. A pesar del falso “alto el fuego” de octubre, el ejército israelí respaldado por Estados Unidos continúa matando de hambre a los habitantes de Gaza, incendiando viviendas y dejando a muchos morir de frío. La ayuda vital sigue siendo retrasada e interceptada. Activistas que viajaban en la Flotilla fueron vigilados, apuntados con armas y secuestrados por Israel; algunos permanecen detenidos en una prisión de alta seguridad. En Sudán, los trabajadores enfrentan violaciones masivas y la hambruna ha sido declarada dos veces este año. Veinticuatro millones de personas en Sudán están siendo deliberadamente llevadas al hambre (ver editorial).
Mientras los jefes estadounidenses se enfrentan a China y Rusia, que amenazan con derribarlos de su pedestal, los minerales de tierras raras se están convirtiendo en la nueva moneda de poder. China tiene el monopolio y además cuenta con un ejército más avanzado y disciplinado, como se demostró en una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái. Con la amenaza inminente de otra guerra mundial, Estados Unidos tiene opciones limitadas para mantener su posición como imperialismo número uno. No le queda más remedio que avanzar hacia el fascismo y la guerra, como lo demuestran sus ataques contra Irán en junio y los ataques actuales contra los petroleros de Venezuela.
Respuesta de la clase trabajadora
Con despidos masivos, aumento del desempleo y ataques generalizados a los servicios sociales, los trabajadores de todo el mundo están cada vez más furiosos y desilusionados. En Estados Unidos, incluso antiguos partidarios del MAGA han expresado arrepentimiento por su apoyo incondicional a Trump. Mientras tanto, desde el alcalde de Newark, Ras Baraka, hasta la última gran esperanza liberal, el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, los demócratas siguen confiando en una política identitaria en bancarrota y gestos performativos para cooptar y pacificar los movimientos obreros de base.
¡A nivel internacional, los trabajadores han contraatacado! En Italia, una huelga general paralizó el país para protestar contra el genocidio en Gaza. En Ciudad de México, las masas salieron a las calles para rebelarse contra el aumento de los alquileres provocado por la gentrificación. Levantamientos juveniles en Kenia, Madagascar, Marruecos y Nepal confrontaron el terror policial, las catástrofes climáticas y otros desastres capitalistas.
Pero sin una política comunista, la rabia de la clase trabajadora puede reducirse a violencia reaccionaria y de vigilantes, desde el asesinato del director ejecutivo Brian Thompson por Luigi Mangione hasta el asesinato de Charlie Kirk en septiembre. Aunque la ira de los trabajadores contra los jefes está plenamente justificada, estos ataques de “lobo solitario” solo sirven para profundizar la represión de los patrones.
Lo que necesitamos en su lugar es una respuesta dirigida por comunistas. El PLP ha estado activo sobre el terreno en Los Ángeles, Chicago, la ciudad de Nueva York, Newark, Kentucky, Pakistán, América Latina y África Oriental. Miembros del PL se han sumado a las luchas contra el ICE en las calles y en los campus. Desde organizarse contra el terror de Trump hasta enfrentar a los racistas en las calles, desde construir despensas comunitarias hasta movilizar esfuerzos de ayuda por inundaciones, el Partido Laborista Progresista continúa sirviendo a la clase trabajadora internacional.
¡Adelante, juntos!
El año pasado subrayó tanto el peligro de un sistema en crisis como las posibilidades de la lucha de clases. A medida que el capitalismo se vuelve aún más inestable, la clase dominante solo ofrece fascismo y guerra. La tarea de los trabajadores y los comunistas es clara: organizar, organizar, organizar.
Sigamos construyendo sobre los avances logrados este año y preparémonos para la batalla que se avecina en 2026. Los trabajadores no tienen nada que perder más que sus cadenas; cada esfuerzo nos acerca un paso más a destruir el capitalismo. ¡Brindemos por otro año de comprometernos a construir un mundo dirigido por y para la clase trabajadora!
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Del aula a la lucha de clases: Piquete contra las deportaciones racistas
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- 27 Diciembre 2025 185 visitas
NUEVA YORK – En una escuela secundaria de Brooklyn, camaradas llevan casi dos décadas organizándose contra los ataques del capitalismo. Lo que parecen ser eventos aislados son, en realidad, puntos críticos de una misma lucha: este semestre se ha presenciado una protesta del profesorado contra las deportaciones, la resistencia estudiantil al racismo anti-negro y la continua lucha contra el miedo y la censura en torno a la enseñanza sobre Palestina. Lo que está en juego es si las escuelas reproducirán el capitalismo racista y sexista o se convertirán en espacios de resistencia multirracial y de la clase trabajadora, y de la posibilidad comunista revolucionaria.
A medida que la clase dominante capitalista conduce a la sociedad hacia una precipitada catástrofe climática y una guerra imperialista, las escuelas se convierten en lugares donde reclutan a jóvenes para matar y ser asesinados, a menos que los comunistas puedan ofrecer un horizonte alternativo en el que estudiantes y trabajadores se organicen para derrocar a la propia clase dominante. El statu quo capitalista no puede permitir que los estudiantes alcancen su máximo potencial. Un sistema basado en la descartabilidad debe capacitar a los jóvenes para aceptar el sacrificio, la competencia, la jerarquía, el genocidio y la muerte masiva como algo normal. Las escuelas tienen la tarea de normalizar esta brutalidad.
Los comunistas intervienen para interrumpir esa formación. Sin nuestro liderazgo, la ira se individualiza, la resistencia se dispersa y la reforma se convierte en una válvula de escape que deja intacto el genocida sistema capitalista.
Organización, construcción de bases y liderazgo comunista
Recientemente, docentes y estudiantes emprendieron acciones colectivas para oponerse a las deportaciones y al terrorismo migratorio, dejando claro que las escuelas no son espacios neutrales, sino campos de batalla en la lucha de clases. Esto no ocurrió espontáneamente. Un compañero se organizó a través del sindicato de docentes para construir un colectivo de educadores dispuestos a actuar juntos y abiertamente.
Mediante conversaciones individuales, estructuras sindicales e incluso tiempo de desarrollo profesional proporcionado por la patronal, los docentes se organizaron para coescribir y firmar públicamente una declaración condenando las deportaciones y llamando a la acción colectiva.
Esta declaración se convirtió en una herramienta de organización, sentando las bases para una manifestación y un piquete un jueves frente a la escuela en una fría mañana de diciembre. Docentes, estudiantes y miembros de la comunidad se unieron para declarar que los estudiantes inmigrantes no son desechables y que las familias separadas por el estado son miembros de nuestra clase. Posteriormente, los estudiantes les dijeron a sus docentes que estaban encantados de ver esa solidaridad ejemplificada con tanta claridad.
Un mes antes, estudiantes negros lideraron una protesta masiva contra la realidad cotidiana del racismo antinegro arraigado en la propia estructura escolar. A pesar de sus afirmaciones de neutralidad y excelencia, esta escuela opera para reforzar el racismo, ya que el número de estudiantes negros y latinos se mantiene bajo año tras año debido a un sistema de admisión basado en exámenes. El acoso racista se normaliza, la matrícula de estudiantes negros se reduce deliberadamente y los estudiantes negros están sujetos a escrutinio constante, aislamiento y control de conducta. Los estudiantes lo señalaron claramente: la neutralidad es violencia, y el sistema mismo es el problema. La meritocracia es una mentira que blanquea el racismo mediante exámenes y estándares “objetivos” para proteger los intereses de la clase dominante.
Un compañero asesora a la Unión de Estudiantes Negros, ayudando a los estudiantes a reflexionar sobre el poder de la unidad multirracial para involucrar a padres, maestros y miembros de la comunidad en la lucha. El Departamento de Educación ha respondido con investigaciones, no para desmantelar el racismo, sino para contener la ira de la clase trabajadora. Los estudiantes continúan organizándose, debatiendo activamente cómo expandir el movimiento involucrando a estudiantes no negros para construir la unidad multirracial y el poder colectivo.
Después del 7 de octubre de 2023, los estudiantes exigieron comprender Palestina, el genocidio, el colonialismo de asentamiento y el poder imperial estadounidense. Los comunistas defendieron el derecho de los estudiantes a protestar contra el genocidio en Gaza, incluso cuando administradores y jefes tomaron medidas para disciplinar a los docentes y reprimir el debate. El capitalismo exige ignorancia. Ser atacado por el enemigo es bueno. Confirma que la clase dominante comprende que no puede sobrevivir si los estudiantes trazan una línea divisoria entre Gaza y el Bronx, entre las tierras ocupadas en el extranjero y las vidas ocupadas en casa.
Educando para el comunismo
Los organizadores comunistas rechazamos la fragmentación. Insistimos en que la lucha contra la deportación, el racismo anti-negro y la guerra imperialista es una sola lucha. El capitalismo sobrevive dividiendo a ciudadanos estadounidenses contra inmigrantes, a negros contra asiáticos, a estudiantes contra docentes, a ciudadanos estadounidenses contra extranjeros. Nuestra tarea es construir la unidad a través de estas falsas divisiones y fundamentar la política en la realidad material: quién se beneficia, quién es explotado y quién tiene el poder de transformar la sociedad.
Los comunistas entendemos que todo lo que hacemos cuenta. Esta organización no surge de la noche a la mañana. Se construye a través de la lucha en el lugar de trabajo y la construcción de bases, asesorando a organizaciones estudiantiles, organizando a padres, activando estructuras sindicales y apoyando constantemente a los estudiantes en conflictos diarios sobre disciplina, currículo, seguimiento, exámenes y vigilancia. Se construye demostrando, una y otra vez, que los comunistas no intentamos gestionar el capitalismo de forma más humana; luchamos por expandir una comprensión científica de la sociedad que permita a la clase trabajadora derrocarlo de una vez por todas.
La clase dominante quiere que las escuelas sean fábricas de mano de obra sumisa e ideología nacionalista, preparando a los estudiantes para aceptar el genocidio, la guerra interminable y la crisis climática permanente como algo inevitable. Los comunistas luchan por hacer de las escuelas espacios de lucha, claridad y preparación para un mundo más allá del capitalismo. Desde la oposición a las deportaciones hasta la denuncia del racismo anti-negro, desde la defensa de Palestina hasta la organización de la unidad multirracial, los camaradas están demostrando que la política revolucionaria pertenece a todas partes donde se encuentran los trabajadores, incluidas las aulas.
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Huntington, WV: Los recortes profundizan la crisis de opioides del capitalismo
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- 27 Diciembre 2025 258 visitas
Huntington, una ciudad en el sur de Virginia Occidental ha sido el epicentro de la epidemia de opioides en el estado. La crisis de opioides es resultado del afán de la industria farmacéutica capitalista por obtener las máximas ganancias, y los trabajadores de Virginia Occidental fueron especialmente vulnerables debido al declive de la industria del carbón durante décadas, lo que provocó un alto nivel de desempleo (y muchas personas con condiciones médicas dolorosas debido al trabajo agotador en las minas).
Miembros del Partido Laboral Progresista (PLP) en la cercana Kentucky, en la frontera con Virginia Occidental, han organizado talleres de formación que vinculan la crisis de opioides con el capitalismo. Sabemos que un sistema arraigado en el lucro, el individualismo y la alienación masiva nunca podrá ofrecer una solución real y duradera al problema social de la adicción. Al igual que los comunistas en la China revolucionaria que lucharon por erradicar la adicción al opio como legado del colonialismo británico, también lucharemos por construir soluciones colectivas que lleguen a la raíz de lo que está destruyendo a nuestra clase. Luchar por el comunismo significa garantizar una vida decente y saludable para todos los trabajadores.
Los jefes capitalistas utilizan la adicción como arma y se niegan a financiar tratamientos
Las sobredosis han devastado Huntington, como se muestra en el documental “Heroin(e)”, disponible en Netflix. El uso compartido de jeringas es otro problema causado por la epidemia de opioides. La reutilización de jeringas provocó un brote de VIH en Huntington entre 2018 y 2019. La propagación de la enfermedad se controló en gran medida gracias al programa de intercambio de agujas (West Virginia Watch, 19/11/25). También hay evidencia de que muchos casos de VIH no se han reportado y que muchas personas en el condado de Cabell no han sido diagnosticadas (Mountain State Spotlight, 28/11/22).
Los programas de intercambio de agujas permiten a las personas obtener agujas limpias y desechar las sucias. Esto es extremadamente importante en Huntington, donde es frecuente encontrar agujas sucias en espacios públicos. Este programa se implementó en 2015, pero ha enfrentado importantes desafíos debido a las restricciones impuestas por los políticos locales. Así pues, el programa siempre ha sido limitado y de difícil acceso, especialmente desde 2021, cuando enfrentó mayores desafíos por parte del Senado de Virginia Occidental. Ahora, debido a una orden ejecutiva de la administración Trump y a la reducción de la financiación de organizaciones filantrópicas, el programa finalizó oficialmente el 16 de diciembre.
El programa siempre dependió de la financiación que recibía de donaciones benéficas, por lo que ahora que dichas donaciones han disminuido, no puede continuar. Un programa como este siempre fue débil y no pudo ayudar realmente a toda la clase trabajadora que sufre de adicción. Bajo el capitalismo, en lugar de que programas como este sean una responsabilidad colectiva, dependen de la buena voluntad de unos pocos filántropos adinerados que pueden o no optar por donarles. Esto ni siquiera comienza a abordar las razones por las que las personas se vuelven adictas a las drogas bajo el capitalismo en primer lugar.
Un excelente ejemplo de cómo la drogadicción y el capitalismo van de la mano son aquellos países donde los gobiernos revisionistas “comunistas”, como los de la antigua Unión Soviética, cayeron y fueron reemplazados por la “terapia de choque” del capitalismo. Despojado repentinamente de cualquier tipo de red de seguridad social, inevitablemente se produjo un drástico aumento del alcoholismo, el consumo de drogas duras y la prostitución. Además, el gobierno estadounidense ha estado involucrado en el narcotráfico en todo el mundo, a pesar de sus intentos históricos de culpar a México y, más recientemente, a Venezuela. Por ejemplo, Trump indultó recientemente al infame expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, narcotraficante (BBC, 2/12/25). Todo esto ocurre mientras los gobiernos capitalistas se niegan a financiar soluciones comunitarias para la drogadicción y, en cambio, recurren al encarcelamiento masivo.
Erradicar la adicción causada por el capitalismo, luchar por el comunismo
En el PLP sabemos que es necesario trabajar más para organizarnos en torno a este problema. Virginia Occidental y Kentucky son campos de batalla históricos entre trabajadores y patrones. Pero cuando tantos trabajadores lidian con la adicción y, a su vez, con enfermedades infecciosas, la lucha contra este sistema corrupto se vuelve mucho más difícil. Solo un partido comunista de masas puede organizar a los trabajadores bajo la premisa de que el origen de la crisis de los opioides, y todo lo que de ella se deriva, es el capitalismo.
Los patrones liberales a menudo han pasado por alto Virginia Occidental, mientras que los pequeños fascistas han obtenido victorias fáciles en el estado. Como comunistas, es nuestra labor brindar una solución real y revolucionaria y exponer a ambas facciones de la clase dominante como asesinos racistas. Pero solo es posible organizar a los trabajadores en Virginia Occidental, y en todas partes, mediante el crecimiento del partido. ¡Únete al PLP y lucha por el comunismo!
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Carta: El APHA revela la crisis en las filipinas
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- 27 Diciembre 2025 179 visitas
La actividad del Partido Laboral Progresista (PLP) en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Salud Pública (APHA) (DESAFIO 26/11/25) se centró principalmente en exigir que la APHA restituyera al líder de la Sección de Salud Internacional y se pronunciara en contra del apoyo estadounidense al genocidio de Israel en Gaza. Dos eventos dentro de la conferencia mostraron nuestro trabajo continuo en organizaciones de masas.
Un orador del PLP presentó una presentación de diapositivas sobre la organización en Maryland para impedir que el estado financie el Centro de Desarrollo Israelí de Maryland (MIDC), que importa tecnología militar y de vigilancia de Israel. Empresas israelíes como Rafael Advanced Defense Systems colaboran estrechamente con Lockheed Martin en el desarrollo de misiles, y otras como AIRIS Labs, una empresa emergente de tecnología israelí, se dedican a la vigilancia y están asociadas con Palantir. Otras desarrollan robótica y drones para la guerra con sofisticados mecanismos de puntería. Dado que Maryland está cerca de la Casa Blanca y el Pentágono, es una ubicación estratégica para estas empresas. La presentación de este trabajo en la APHA, junto con uno de los líderes locales, generó un animado debate sobre el imperialismo estadounidense y las estrategias para combatirlo, ante una sala abarrotada. La presentación describió la lucha interimperialista por el petróleo que subyace al apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel. La presentación no hizo un llamamiento al comunismo ni a la revolución, pero se distribuyó nuestra literatura a muchos asistentes y pudimos compartir nuestras ideas políticas en numerosas conversaciones posteriores.
También ampliamos nuestro trabajo con estudiantes de la Universidad de Maryland presentando una sesión de pósteres sobre la atención médica en Filipinas. Quince trabajadores y estudiantes de salud pública participaron en una discusión con un miembro de PLP y un amigo de Hawái que también pertenece a la ICHRP (Coalición Internacional por los Derechos Humanos en Filipinas).
Todos se mostraron preocupados por el artículo sobre los ataques de ICE contra marineros filipinos (10/15/25). Utilizaremos el póster en varios programas locales. Los conflictos en Filipinas se han intensificado con las demandas de renuncia de “BoomBoom” Marcos y Sara Duterte y la formación de un gobierno de transición que planifique un nuevo rumbo para el país. La corrupción de las familias gobernantes ha salido a la luz y se está llevando a cabo una organización más intensa.
Los recientes terremotos y tifones en Cebú, Filipinas, han puesto al descubierto la incapacidad de los políticos capitalistas para implementar medidas de control de inundaciones, mientras operan con contratos fraudulentos y se embolsan el dinero destinado a proteger a los trabajadores. A medida que crece el movimiento para poner fin al régimen de Marcos, estudiantes y trabajadores en Estados Unidos se han unido a las protestas en todo el país, incluyendo la embajada de Filipinas en Washington D.C. Las demandas de estos grupos por una “democracia nacional y una paz justa y duradera” se quedan cortas ante el llamado a la revolución comunista internacional. Por lo tanto, hemos comenzado a debatir los límites de la lucha por la democracia liberal (incluso con una perspectiva socialista). La democracia liberal perpetúa el capitalismo, y el socialismo nunca ha sido el paso previo a una sociedad comunista.
La historia de Filipinas es una historia de luchas constantes contra el colonialismo, primero español y ahora estadounidense. El derrocamiento de Marcos padre y su tiranía bajo la ley marcial no condujo al control de la clase trabajadora, y ahora su hijo gobierna el país. Al unirnos a las luchas contra la familia Marcos y otros herederos del poder, así como contra unas pocas familias gobernantes, seguiremos compartiendo la revista DESAFIO y debatiendo los próximos pasos. Aprovechar nuestra presencia en la APHA para plantear estos temas nos ha brindado la oportunidad de hablar sobre comunismo y revolución, compartir nuestra literatura y contribuir a las luchas en curso contra el fascismo, tanto aquí como en Filipinas.
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MLA: Desde los escombros de la derrota - Construyendo un futuro comunista
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- 27 Diciembre 2025 175 visitas
Es enero en Toronto, Canadá. Hace mucho frío. Varios miles de académicos y profesores de humanidades asisten a la convención anual de la Modern Language Association (Asociación de Lenguas Modernas). Se congregan en sesiones de conferencias donde intentan encontrar algo de luz en la oscuridad. Quienes aspiran a enseñar la literatura que aman se enfrentan a un futuro de precariedad y pobreza. Quienes tienen trabajo son dolorosamente conscientes de que deben tener cuidado con lo que dicen sobre la “teoría crítica de la raza”, la “política de género”, el colonialismo y el imperialismo y la lucha de clases.
Quienes han protestado contra el genocidio en Gaza, respaldado por Estados Unidos, están pagando el precio por decir la verdad. Salvo contadas excepciones, las administraciones universitarias han accedido vergonzosamente a la transición al fascismo. Y demasiadas asociaciones profesionales —la MLA, la AHA y la APHA— han sido cómplices de esta transición, impidiendo la discusión y el debate sobre el ataque del gobierno a la libertad y la financiación de las universidades. Los políticos fascistas silencian a los estudiantes y despiden a nuestros colegas, suspenden a estudiantes y deportan a académicos internacionales.
Convertir la pérdida en su opuesto bajo el creciente fascismo
Los organizadores radicales de la MLA han presenciado algunas derrotas dolorosas en los últimos años. El Consejo Ejecutivo ha socavado todos los esfuerzos para posicionarse en contra del genocidio palestino. Decenas de miembros han abandonado la MLA con indignación, aunque el Caucus Radical persiste. La dramaturga antifascista Lillian Hellman describió el descenso al macartismo como “Tiempos de canallas”. Ahora nos encontramos en medio del macartismo II. Los canallas están por todas partes, campando a sus anchas en Washington, en las capitales estatales y en las administraciones universitarias.
Este podría parecer un momento extraño para hablar en la MLA sobre el posible futuro comunista enterrado en algún lugar bajo los escombros fascistas. Los comunistas del Partido Laboral Progresista (PLP) no están de acuerdo. El escritor revolucionario palestino Ghassan Kanafani dijo después de la derrota de la guerra de 1967: “Lo que está sucediendo ahora son solo los dolores de parto de algo grande que nacerá de las ruinas de la derrota, como un volcán que surge de las frías cenizas de una montaña abandonada”. Los tiempos oscuros son los mejores tiempos para pensar en el futuro. Dado que el capitalismo conduce a crisis cada vez mayores, debemos ofrecer una alternativa.
Precisamente porque la crisis que enfrentamos en la educación superior tiene sus raíces en la crisis más amplia del capitalismo global —y en la amenaza de una guerra mundial— debemos pensar más allá de los mitos idealistas de la democracia burguesa. El fascismo no es solo autoritarismo antidemocrático; es un modo de dominación de clase capitalista al que se recurre en situaciones de “policrisis” caracterizadas por el estancamiento económico, la pérdida de legitimidad política y la proliferación de guerras. El único antídoto contra un sistema basado en la búsqueda brutal del lucro es su superación revolucionaria mediante un sistema igualitario de participación masiva basado en la satisfacción de las necesidades humanas: el comunismo.
Existe una base de apoyo masivo para el fascismo en muchas partes del planeta. No podemos engañarnos al respecto. Pero también existe un anhelo masivo de un mundo mejor. Los millones que han marchado y hecho huelga contra el genocidio y la xenofobia alrededor del mundo encarnan lo que la escritora proletaria estadounidense Tillie Olsen llamó ‘el todavía-no en el ahora’. La represión engendra resistencia. Como escribió Kanafani: “La resistencia es la esencia”. El comunismo es el futuro y eso requiere un partido comunista. ¡Este podría ser el momento de unirse al PLP!
