¡Bolivia es una escuela del comunismo! ¡La huelga general frena al imperialismo estadounidense! ¡Los trabajadores deben rechazar a China y al nacionalismo!
Las huelgas son escuelas del comunismo, y los trabajadores, estudiantes y movimientos indígenas de Bolivia llevan en huelga general desde el Primero de Mayo. Las huelgas son el espacio donde la clase obrera ejerce su poder y toma el control de sus organizaciones, sus lugares de trabajo, e intenta enfrentarse a los patrones. Los patrones en Bolivia están divididos entre el ala socialista pro-China y el ala pro-imperialismo estadounidense que actualmente detenta el poder. El presidente boliviano Rodrigo Paz es una pieza clave de la seguridad de EE.UU. en su territorio y de sus intereses imperialistas en América del Sur. Lo que le falta a esta huelga general es que el Partido Laboral Progresista (PLP) funcione como organización central capaz de coordinar la lucha contra estos ataques gubernamentales desde adentro y en todos los niveles, con el fin de combatir por una revolución comunista.
Los efectos no deseados de la rivalidad interimperialista derivada de la guerra de EE.UU. en Irán están aflorando en Bolivia. El cierre del Estrecho de Ormuz afectó gravemente los precios del gas, que estaban subsidiados por el gobierno. Además del alza del combustible en más de un 90 por ciento, hay escasez del mismo, y el poco que está disponible está contaminado. Hablando de contaminación, la minería del litio es una parte importante de la producción de chips de IA y de las baterías de litio.
¡Los trabajadores en Bolivia lo paralizan todo!
La continua guerra de IA entre China y EE.UU. significa que Estados Unidos necesita controlar las minas, y para ello requiere que el gobierno boliviano le facilite los medios. Aunque los mineros han luchado en el pasado contra las condiciones de trabajo en la minería, las huelgas están arraigadas en el Primero de Mayo y en la historia de lucha asociada a esa festividad obrera. Los sindicatos marcharon y se declararon en huelga exigiendo más salario, mejores condiciones laborales y mayor control sobre lo que el aparato estatal hace con sus vidas. Aprendiendo de las rebeliones de esclavos del pasado, los trabajadores en huelga levantaron barricadas alrededor de La Paz y paralizaron la ciudad. El capitalismo ha respondido con concesiones, pero los patrones amenazan con enviar al ejército para sofocar las protestas.
¡Rechacen a los líderes revisionistas!
¿Qué papel están jugando los revisionistas (los falsos revolucionarios)? El partido MAS de Evo Morales por el socialismo está involucrado en la huelga, pero no hay un partido único y cohesionado que esté coordinando la lucha. Lo que estamos presenciando, en cambio, es a la clase obrera usando sus capacidades de autoorganización para levantar barricadas, mantenerlas y usar dinamita y otras armas en los enfrentamientos con la policía. Imaginen cuánto más poderosa sería esta huelga sin una dirigencia sindical vendida ni el imperialismo chino detrás. Sin embargo, no parece ser un movimiento político abierto de China para apoyar el socialismo en Bolivia, aunque se beneficiarían de que se depusiera a un peón del imperialismo estadounidense.
Bolivia tiene uno de los pocos ejércitos de conscripción que quedan, y está disperso por todo el país. Los huelguistas superan ampliamente en número a los soldados. A eso se suma que, como el PLP aprendió de primera mano en Minneapolis, los soldados pueden ser ganados para unirse a los manifestantes. La clase dominante boliviana ya ha atacado a los huelguistas en dos ocasiones, y cada ataque solo ha fortalecido las barricadas. Así que, aunque la clase dominante puede movilizar al ejército, teme aumentar la fortaleza de las barricadas. No obstante, el imperialismo estadounidense exige que esta huelga sea aplastada. Esta contradicción aún está resolviéndose.
Evo Morales representa la facción de la clase dominante boliviana alineada con Rusia y China. El efecto dominó está revisitándose en el Triángulo del Litio. Con estudiantes en Argentina y Perú ocupando universidades y comenzando a salir a las calles, ver un movimiento en el que la clase obrera ha paralizado una ciudad y está forzando la salida de un fiel servidor del imperialismo estadounidense es una chispa. ¿Está desplazándose la contradicción fundamental del mundo de hoy hacia que la clase obrera tome el control de sus organizaciones y desafíe al capitalismo? La respuesta, lamentablemente, es un rotundo “no”. Sin un partido revolucionario que organice en los sindicatos, en el ejército, en las escuelas y con la capacidad de coordinar a la clase obrera contra los patrones, este movimiento es un movimiento reformista militante.
Los patrones darán lo que sea necesario para conservar el poder del Estado. El presidente Paz se ha recortado el salario, ha ofrecido concesiones a los maestros y ha hecho nombramientos simbólicos a favor de los grupos indígenas, pero eso no cambia el capitalismo. El capitalismo seguirá con los capitalistas en el poder hasta que el PLP los barra.
La contraofensiva se intensifica
Independientemente de hasta dónde llegue este movimiento huelguístico, ya sea que el ejército se una a los huelguistas o los ataque, sin un partido comunista revolucionario que organice para tomar y mantener el poder del Estado, esta lucha conducirá a reformas y quizás derroque a un peón de EE.UU., pero no llevará a la dictadura del proletariado. Debemos aprender las lecciones y entusiasmarnos con la nueva ola de protestas que se prepara para sacudir América del Sur, pero la clase dominante puede sobrevivir cualquier crisis o catástrofe excepto la revolución comunista. Con uno de los pocos ejércitos completamente de conscripción en América del Sur, y con su tamaño ya superado ampliamente por el número de manifestantes, es fácil entender por qué los patrones bolivianos respaldados por EE.UU. temen un golpe y que los soldados se unan a los manifestantes. Todavía no es verano y las cosas ya están empezando a calentarse de verdad.
