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Incursión en Harpers Ferry: Unidad multirracial y combativa

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03 Octubre 2026 84 visitas

Este octubre se conmemora el 167.º aniversario del asalto a Harpers Ferry liderado por John Brown. La noche del 16 de octubre de 1859, Brown dirigió a unos 20 hombres, cinco de ellos negros, para apoderarse de un arsenal federal en Virginia, con la esperanza de desatar una rebelión armada contra la esclavitud. El asalto fracasó, pero la clase esclavista del sur quedó aterrorizada por la unidad combativa y multirracial de los asaltantes, un desmentido en carne y hueso de sus estereotipos racistas. ¡Demostró la necesidad de una lucha revolucionaria, militante, antirracista y multirracial!

Osborne Anderson, el único asaltante negro que logró escapar, describió la unidad de la compañía de Brown:

“Se me ha permitido conocer en toda su plenitud la armonía moral, mental, física y social de una familia antiesclavista que llevaba a la práctica, al pie de la letra, el principio de la causa abolicionista. En la casa de John Brown, y en presencia de John Brown, hombres de partes muy distintas del continente se encontraron y se unieron en una sola compañía, donde ningún prejuicio odioso se atrevió a asomar su fea cara ni la sombra de una distinción encontró cabida.”

Más de siglo y medio después, continúa la lucha por liberar a la clase trabajadora de las cadenas de la superexplotación y la violencia racistas. Los trabajadores enfrentan el creciente fascismo global y la letal competencia imperialista entre Estados Unidos y China. En Estados Unidos, esta rivalidad se manifiesta en una división de la clase dominante que recuerda a la Guerra Civil: liberales “enmascarados”, que administran el racismo ocultándolo tras una retórica progresista, y racistas del KKK y nazis “sin máscara”, que lo abrazan abiertamente. La clase trabajadora sigue resistiendo. Con el mismo espíritu abolicionista, patrullas clandestinas y grupos de vigilancia desde Minneapolis hasta Texas y Nueva York defienden a nuestra clase contra las redadas del ICE, los policías asesinos y las patrullas racistas enmascaradas. Las lecciones siguen siendo las mismas y son más apremiantes que antes: para derrotar este podrido sistema racista, necesitamos un movimiento de masas multirracial por la revolución comunista.

Desde niño, Brown juró luchar contra la esclavitud

Esta confianza no surgió de la noche a la mañana. El padre de Brown, Owen, era un abolicionista que ayudaba a los fugitivos en el Ferrocarril Subterráneo de Ohio. Cuando tenía doce años, Brown presenció la paliza que recibió un niño esclavizado de su misma edad y jamás lo olvidó. Llegó a creer que los trabajadores blancos y negros eran completamente iguales y puso esa creencia en práctica a diario. En North Elba, Nueva York, su familia vivía cerca de una comunidad de colonos negros, muchos de ellos antes esclavizados, a quienes invitaban regularmente a cenar. Él se dirigía a ellos como “señor” y “señora”, en marcado contraste con las costumbres racistas de la época, comunes incluso entre muchos opositores a la esclavitud.

Tubman guio a decenas hacia la libertad y luego ayudó a liberar a cientos

En abril de 1858, mientras reunía fondos, armas y voluntarios en Canadá, Brown visitó a Harriet Tubman, conocida allí por haber guiado personalmente a muchas personas hacia la libertad. Nacida alrededor de 1820 de padres esclavizados en una plantación de Maryland, Tubman sufrió abusos físicos, vio cómo vendían a sus hermanos y, en su adolescencia, recibió de un capataz un golpe que le fracturó el cráneo. En 1849 huyó, caminando durante semanas, principalmente de noche, hasta Filadelfia, y luego regresó para guiar a sus familiares hacia la libertad. Durante los siguientes 11 años, asumiendo grandes riesgos personales, realizó unos 13 viajes al sur y guio personalmente a aproximadamente 70 personas hacia la libertad, brindando indicaciones que ayudaron a docenas más. Declaró: “Nunca descarrilé mi tren ni perdí a un pasajero”. Según se cuenta, Brown la llamaba “General Tubman”. Ambos creían en la acción directa y la lucha armada para acabar con la esclavitud.

El asalto fracasa, la lucha continúa

No todos los abolicionistas estaban de acuerdo con el plan de Brown. Frederick Douglass, amigo de ambos, trató de disuadirlo en agosto de 1859 y se negó a sumarse, y Tubman, al parecer enferma, no llegó a Harpers Ferry. Brown esperaba que las personas esclavizadas de la zona se sublevaran y se unieran a él, pero no fue así, y el pequeño grupo fue rápidamente rodeado. El entonces coronel Robert E. Lee, más tarde general confederado, dirigió las tropas que aplastaron la revuelta el 18 de octubre. Aproximadamente la mitad de los asaltantes murieron en los combates, y siete, incluido Brown, fueron ahorcados. El fracaso también nos enseña algo: un grupo pequeño y valiente no puede ganar sin una base de masas, y por eso hoy la construimos. La lucha de Tubman continuó. En 1863, durante la Guerra Civil, ayudó a encabezar la incursión del río Combahee, que liberó a más de 700 personas esclavizadas.

Los rebeldes negros aterrorizaron a los dueños de esclavos

Los dueños de esclavos, aunque hablaban de trabajadores negros “dóciles”, sabían la verdad. Estaban aterrorizados por los rebeldes negros y los “agitadores externos”, y patrullaban toda la noche con perros y armas para intimidar a las personas esclavizadas y mantener la literatura abolicionista fuera de su alcance. Hoy, los “agitadores externos” son trabajadores antirracistas y combativos, y comunistas del Partido Laboral Progresista (PLP), que luchan por abolir el capitalismo racista. Los patrones nos aseguran que la clase trabajadora está demasiado oprimida para resistir, pero organizan a policías, personal de seguridad de fábricas, justicieros racistas y supremacistas blancos, nacionalistas negros y “líderes” sindicales vendidos como perros de ataque para mantener fuera a los comunistas, y los despiden cuando los descubren en una fábrica. ¿Por qué tienen miedo si se supone que los trabajadores son tan pasivos? La lucha contra el terror racista sigue hoy, pues la clase dominante depende de ese terror para mantener a raya a los trabajadores.

Lección 1: Combatividad

La combatividad ocupaba el primer lugar en el pensamiento de Brown y Tubman. Tubman declaró que jamás volvería a la esclavitud y que prefería morir luchando. Brown, tras luchar en el llamado “Kansas sangriento”, concluyó que solo el derramamiento de sangre podía acabar con la esclavitud. Muchos trabajadores estuvieron de acuerdo, especialmente después de la sentencia del caso Dred Scott de 1857, que declaró que las personas negras no podían ser ciudadanas y que el Congreso no podía prohibir la esclavitud en los territorios. La lucha contra la brutalidad policial es una guerra de clases que aún se libra, la misma que Tubman y Brown dejaron inconclusa. El PLP se une a la lucha antirracista combativa contra el ICE y los policías racistas que asesinaron a George Floyd, Breonna Taylor, Shantel Davis y Bryan Bostic. El carácter multirracial de estas protestas ofrece destellos del potencial revolucionario de la clase trabajadora.

Lección 2: Unidad multirracial

La unidad multirracial es esencial en cualquier lucha. Las personas negras que escapaban de la esclavitud recibieron una ayuda muy necesaria de abolicionistas blancos, y miles de trabajadores, tanto negros como blancos, donaron dinero, dieron refugio a fugitivos y los defendieron de los cazadores de esclavos. Entre los abolicionistas negros y los blancos combativos, la unidad se desarrolló a lo largo de años de trabajo conjunto y de lucha para superar sus diferencias. Brown y Tubman demostraron que las ideas racistas y nacionalistas no se pueden superar principalmente en la cabeza de cada uno; se requiere un cambio material en la forma de vida. Hoy, unirse para luchar contra el enemigo común de clase es una de las principales maneras en que las personas de diferentes orígenes superan la segregación “natural” que promueve el capitalismo. Los trabajadores aún viven a menudo en barrios separados por “raza”, pero muchos están integrados en los lugares de trabajo y las escuelas, donde los patrones intentan dividirnos con clasificaciones laborales racistas y diferentes tipos de cultura burguesa (por ejemplo, la música soul “frente a” la música country). Los trabajadores con conciencia de clase en el PLP deben convertir a sus conocidos de todos los días en amistades y lazos inquebrantables de lucha.

Únete al PLP

El PLP realiza acciones similares hoy en día. Hablamos sobre la necesidad de la unidad multirracial con amigos, compañeros de trabajo y vecinos, y los instamos a participar en manifestaciones antirracistas combativas y a donar a DESAFÍO. Cada uno de estos actos representa un compromiso político contra el racismo, el capitalismo y el imperialismo, como el que miles de trabajadores antiesclavistas asumieron contra la esclavitud. Invitamos a todos los trabajadores, soldados y estudiantes que participan en estas luchas a unirse al Partido Laboral Progresista. 

Cuando se requiere acción directa, saben a quién acudir. Paso a paso, el movimiento comunista crecerá y guiará a la clase trabajadora hacia la revolución y hacia un mundo nuevo en el que los miembros de nuestra clase satisfagan mutuamente sus necesidades, sin patrones racistas ni su sistema de ganancias.