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Racismo, Imperialismo Engendra Brote de Ebola en África
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- 14 August 2014 447 hits
Miles de personas- y se siguen añadiendo mas- asesinados por el ultimo brote del virus ébola son victimas del capitalismo y su negligencia racista de preocupaciones de salud de toda la vida en África.
El ébola ha existido por casi cuatro décadas. Brotes anteriores, han pasado uno cada dos años, se concentraron en Gabón, Republica de Congo, Zaire, Sudan, y Uganda (http://www.cdc.gov/vhf/ebola/resources/outbreak-table.html). Esta vez el virus letal ha dado en África occidental: Guinea, Liberia, Sierra Leone, y Nigeria, el país más poblado del continente. Nuevamente, el sistema de salud capitalista no está preparado a lidiar con el.
Se cree que el virus se genera de animales, de murciélagos come frutas a animales salvajes matados por africanos empobrecidos por “carne de caza furtiva”. Se propaga por medio de las desigualdades racistas del capitalismo, de condiciones de sanidad de calidad inferior a una infraestructura inferior de cuidado de salud. A pesar de su record de cuarenta años, la ciencia médica capitalista no ha encontrado una manera de tratar la enfermedad, que mata hasta 90 porciento de aquellos afligidos.
Ni se ha podido inventar una vacuna protectora. Como notó el New York Times (8/10/14), “Muchas compañías farmacéuticas tienen poco interés en inventar tratamientos o vacunas para ébola por que el potencial de sus ganancias es bajo.” A cambio, compañías farmacéuticas se enfocan principalmente en desarrollar medicinas inmensamente rentables, como estatinas (para bajar el colesterol) y antidepresivos.
Negligencia Racista
De acuerdo al ultimo reportaje de Global Funding of Innovation for Neglected Disease (Fondos Globales de Innovación para Enfermedad Abandonada) (G-FINDER), una compañía independiente sin lucro, solo se invirtieron $3.2 multi-millones en el 2012 para crear medicina nueva para 31 enfermedades tropicales abandonadas (NTDs), incluyendo ébola. Solo $527 millones – o 16 porciento del total de las investigaciones y desarrollo – vinieron de la industria farmacéutica. Mientras que la mayoría de fondos de ébola vienen del sector publico, liderado por los Institutos Nacionales de Salud en EEUU, “algunos expertos creen que el gobierno federal no ha demostrado suficiente urgencia para empujar estos programas adelante” (NY Times).
Eso es una sutileza obscena. Generalmente toma por lo menos $1multimillon y una década o mas para sacar nada mas una medicina al mercado. Con darle bajos fondos crónicamente a la batalla en contra de enfermedades que aflija a gente negra en África, el capitalismo garantiza que sus investigadores no lleguen a ningún lugar rápido. En contraste, considere la inversión de capitalistas de EEUU en un área donde las ganancias petroleras de los patrones están a riesgo. Desde el 2003, han gastado $1.7 trillones y asesinado por lo menos medio millón de civiles en sus inversiones en Irak (Reuters, 3/14/13) – sin contar los golpes aéreos recientes en contra del Estado Islámico de Irak y Siria.
Historia de Opresión
De una perspectiva histórica, el capitalismo y su devastación imperialista de siglos de África ha creado condiciones que hacen ébola y otras epidemias severas y más difíciles de contener. Después del esclavizamiento de millones de africanos para ganancias en las Américas, desde el principio del siglo 16, 93 porciento de África se dividió en colonias por los imperialistas europeos principales: Bretaña, Francia, Bélgica, Alemania, Holanda y Portugal. En el siglo 20, el imperialismo de EEUU intensifico esta conquista.
En la adicción de la destrucción traída por la esclavitud, los imperialistas han explotado labor, saqueado recursos naturales, y apoyado una hilera de gobernantes africanos corruptos quienes han llenado sus propios bolsillos mientras preservan el estatus quo capitalista (véase Walter Rodney, How Europe Underdeveloped Africa.) La cumbre reciente del presidente Barack Obama con 40 líderes africanos fue el último esfuerzo rapaz de corporaciones de EEUU a explotar obreros africanos haciendo tratos con líderes africanos capitalistas.
A pesar de los movimientos de liberación valientes inspirados por el comunismo de los 1950s y 1960s la independencia política ha hecho muy poco para cambiar el empobrecimiento y opresión de las masas africanas. Aquellos movimientos últimamente fallaron por que nunca se separaron completamente del capitalismo (véase Aplaste el Racismo: Un Manuel de Luchadores, pp.35-40, en plp.org). Hoy, el imperialismo todavía influye. ¿El resultado? Como Ibrehima Toure, un oficial guineano declaró en África Guinee, “Las condiciones de vidas pobres y falta de agua e higiene en la mayoría de partes de Conakry [la capital de Guinea] pone un riesgo serio que esta epidemia [ébola] se convertirá en una crisis. Las personas no piensan en lavarse las manos si no tienen agua que beber.”
La inestabilidad imperialista desato varias guerras civiles peligrosas en Liberia y Sierra Leone, que terminaron hace una década después de asesinar casi 300,000 personas. Después de un golpe de Estado en Guinea, asesinaron o lastimaron más de 200 manifestantes en disputa de elecciones en el 2013.
Obreros No Confían en Medicina Capitalista
En este ambiente, es virtualmente imposible establecer una infraestructura de salud pública que pueda ayudar a contener un brote de ébola. Se entiende los obreros no creen en los gobiernos, y los gobiernos ponen poca prioridad en servicios públicos. Esfuerzos bien intencionados por grupos como Doctores sin Fronteras (Medicins sans Frontieres) no pueden ser un substituto a un sistema de salud publica indígena, bien estructurado.
También hay un historial penoso, racista de experimentos de pre-aprobacion de medicina por compañías farmacéuticas de EEUU y Europa, que han usado gente en países africanos u otros menos desarrollados como conejillos de indias. Hace tres años, la CIA hizo un uso encubierto de una campaña de vacuna en Pakistán para cubrir la caza de Osama bin Laden. Estas acciones racistas han convertido a los obreros y campesinos del mundo sospechosos con toda la razón de las iniciativas de salud del Occidente. Como resultado, el imperialismo ha hecho virtualmente imposible el contener ébola efectivamente en condiciones presentes.
Cuando la Organización de Salud Mundial de la ONU etiquetó el brote de ébola como emergencia de salud internacional, fue un recordatorio más de que la clase obrera mundial se debe mover rápidamente a derrocar la perversidad del capitalismo y su sistema de incentiva de ganancias construyendo movimientos revolucionarios para el comunismo. El comunismo apoderara las masas, creará infraestructura social para superar cualquier desafío, y aplastará las estructuras racistas que asesinan y desmovilizan la clase obrera. África tiene una historia rica anti-imperialista. ¡Con el liderazgo del Partido Laboral Progresista, es hora de construir con esa historia y aplastar el capitalismo de una vez por todas!
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“La Purga: Anarquía” Llama a la Venganza — ¡Los Trabajadores Necesitan la Revolución!
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- 14 August 2014 469 hits
Este verano el Partido Laboral Progresista concentró sus esfuerzos en la lucha contra el racismo anti inmigrante y la forja del comunismo en Los Angeles y en la cercana ciudad de Murrieta. Al pasar por Los Angeles veíamos por encima los cartelones que anunciaban la reciente película “La Purga: Anarquía.” “Juntos nos depuramos” anunciaba un cartel que nos mostraba a un joven afro-estadounidense con un intimidante maquillaje en la cara que hace recordar al Joker o Guasón anarquista de la última película de Batman, “El Caballero Negro”.
“La Purga: Anarquía” es la secuela de “La Purga” del verano pasado. En Los Angeles del futuro, el gobierno federal, controlado por un grupo llamado los Nuevos Padres Fundadores, ha recibido poder ilimitado para estabilizar un sistema en crisis. Una epidemia de crimen y desempleo se ha reducido casi a cero gracias a una “purga” nacional. Una noche al año se les permite a los ciudadanos cometer toda clase de crímenes, incluyendo asesinato, para satisfacer ansias de violencia reprimidas y deshacerse de los desempleados de la población. “La Purga” nos muestra las calles de Los Angeles en el momento que comienza la purga anual.
Para el director James DeMonaco, “La Purga” es un comentario social y político sobre la desigualdad económica y la cultura de la violencia armada en EEUU. En el transcurso de la película nos damos cuenta que la purga es un tipo de guerra de clase que beneficia a los ricos. El crimen y el desempleo se han reducido al permitirse que los pobres maten a los pobres. Los ricos participan comprando a los pobres para que se masacren en la comodidad de sus mansiones.
Los principales personajes de la película forman un desarrapado ejército multirracial que se defiende en las criminales calles de Los Angeles, y un grupo de resistencia se opone a la purga organizado bajo liderazgo afro-estadounidense. A pesar de estos destellos de unidad multirracial y liderazgo negro, la película se apoya demasiado en los estereotipos racistas para narrar su historia.
Al principio, la película presenta a un grupo de jóvenes negros asaltando a una pareja blanca clase media. Más tarde, en una larga escena, un borracho Latino trata de violar a dos mujeres. Los estereotipos racistas de esta película son los mismos que los patrones han usado y siguen usando para justificar la encarcelación masiva de negros y Latinos y las deportaciones masivas de los inmigrantes Latinos.
Aunque la intención de DeMonaco era incluir “de contrabando” un comentario sobre la violencia armada y la desigualdad de clases en EEUU en su película de horror y suspenso, su crítica queda aplastada por la abrumadora presentación de los asesinatos indiscriminados y la violencia vengativa.
A pesar de la inclusión de unos cuantos buenos ciudadanos, la película tiene como base una premisa perturbadora—la naturaleza humana es en última instancia salvaje y animal. En la película, la purga es simplemente la manera en que el gobierno se adapta a la intrínseca violencia y maldad humana.
Esta visión de la naturaleza humana implica que a pesar del inmenso poder de los Nuevos Padres Fundadores, la violencia estructural del estado capitalista, en la forma de la policía, la fuerza armada y el sistema carcelario, todavía es necesaria para controlar la violencia humana durante los otros 364 días.
Dado el bajo nivel de conciencia de la clase trabajadora, las implicaciones del mensaje de esta película durante el actual periodo son nefastas. Este mensaje contribuye a que los patrones dividan aun más a la clase trabajadora, reforzando la mentalidad de “estado de sitio” entre los trabajadores, que en vez de unirse, viven con miedo de su prójimo.
Y para los jóvenes de clase trabajadora, los peligros del mensaje de la película son más inmediatos. El argumento de la película explota el individualismo extremo y la cultura de la venganza tan arraigados en la cultura de los jóvenes bajo el capitalismo. “Haz lo que quieras” sin preocuparte de las consecuencias y “ojo por ojo” son los mensajes que reciben muchos de los jóvenes.
Reportajes recientes en las noticias sobre páginas de “Purgas” en Facebook e Instagram que han aparecido en los medios sociales instigando la publicación de cualquier cosa y la exposición de cualquier cosa durante un periodo de 12 o 24 horas revela la ideología venenosa de esta película. Los medios sociales pronto se vieron inundados con explicitas fotos de menores y “pornografía de la venganza”.
La venganza es una acción individualista que se toma para corregir una injusticia real o percibida. La venganza a menudo toma la forma de un grupo de trabajadores que buscan desquitarse de otros trabajadores por algo que en última instancia es producto del capitalismo. Una actitud verdaderamente revolucionaria ve las injusticias cometidas contra individuos como parte de una estructura mayor de injusticia—el capitalismo. La visión del PLP de la verdadera justicia toma la forma de la revolución comunista que necesita la participación de las masas de trabajadores integrados en la unidad multirracial para luchar por un sistema sin salarios y sin fronteras.
A pesar de las “purgas” en la vida real que el Deportador-en-Jefe Obama a llevado a cabo en la frontera y los matones fascistas en Murrieta, cuando el PLP marchó por las calles céntricas de Los Angeles y Murrieta, muchos se solidarizaron con nuestras ideas. El Desafío y nuestro mensaje de unidad multirracial fue bien recibido por muchos, demostrando que a pesar del racismo y violencia contra los inmigrantes sancionadas por el estado, muchos trabajadores están dispuestos a ponerse al frente y unirse con sus hermanos y hermanas de clase trabajadora para construir un mejor futuro.
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Cuentos de la Revolución Cultural No Policias, No Crimen
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- 14 August 2014 412 hits
Occidente caracteriza a China como un estado policial. Y es verdad, hubo un gran aumento en el número de policías después de las reformas económicas de Deng Xiaoping al principio de los 80, y mucho más aun después de 1989, cuando el gobierno capitalista de estado aplastó brutalmente al movimiento de masas “pro democracia” en la Plaza Tiananmen. De hecho, se podría decir que la presencia policial en China ha crecido en proporción al desarrollo del país como gran potencia capitalista.
Pero hubo un tiempo en que la presencia de la policía China era casi inexistente, específicamente durante la Gran Revolución Cultural Proletaria. Curiosamente, con menos policías, había menos crímenes. Cuando no había policías, no había crímenes. Con una comunidad fuerte y organizada, no hay necesidad ni lugar para la policía en la sociedad.
Durante la Revolución Cultural, había cerca de un millón de personas en mi condado, pero sólo alrededor de treinta oficiales de la policía. Nuestra Comuna de Chengguan incluía cincuenta villas, muchas fábricas, y negocios en las más grandes ciudades del condado. Pero la central de la comuna tenía sólo cinco oficiales de la policía.
Durante este tiempo había cerca de 1,000 personas en mi villa. En la escuela intermedia, mis compañeros venían de siete villas aledañas. En la secundaria estaban representadas todas las cincuenta villas de la comunidad y muchas de las empresas estatales. Durante los diez años de la Revolución Cultural, nunca supe de ninguna actividad criminal en mi villa o en ninguna de las villas aledañas.
Ciertamente, hubo “crímenes”, pero el gobierno de la villa se negó a tratarlos como tales. Los líderes de la villa nunca llamaron a la policía para las investigaciones; nunca castigaron a las personas involucradas como criminales. A través de la mediación, las críticas públicas y la compensación económica, las villas se ocuparon de estos casos sin enviar a nadie a la cárcel. Me acuerdo de cuatro casos que ilustran como nuestras comunidades rurales se ocupaban del crimen. Era superior a cualquier otro modelo que he visto desde entonces.
La Comunidad Trabaja por la Paz
Un caso concierne a mi mejor amigo y su familia. Su hermano mayor jugaba con su honda después de clases, como todos los muchachos de mi villa. Su tío criaba palomas como animales domésticos, y sus vuelos sobre la villa se convirtieron en algo digno de ver. Un día, su tío acusó al hermano de mi amigo de usar de blanco para su honda a sus palomas y lo abofeteó. Cuando el hermano de mi amigo le contó el incidente a su padre, este fue a confrontar al tío, y pronto se agarraron a los golpes. El padre de mi amigo perdió la primera vuelta; era mayor y el tío más joven había estudiado artes marciales. A la mañana siguiente, mi amigo y su hermano fueron con su padre, pero perdieron otra vez. Como no hubo lesiones graves, la comunidad no intervino en el incidente.
El segundo caso concierne uno de mis compañeros de clases. Su familia emigró al noreste debido a la escasez de granos causada por una inundación durante el Gran Salto Adelante. Después que la vida en nuestra villa se estabilizó, su familia regresó. Pero como habían vendido todo, necesitaron muebles y utensilios domésticos, y los vecinos y familiares los ayudaron. La tía de mi compañero de clases fue la que más los ayudó, en parte porque su esposo había trabajado en el granero del gobierno y ella estaba relativamente bien. (En 1960, murió por causa de un rayo mientras trataba de proteger el grano de la tormenta. Se le reconoció como a un mártir del estado, que se ocupó de cuidar de su familia. Todos sus hijos ya crecidos encontraron buenos trabajos en las empresas estatales o se integraron al ejército).
Pero el padre de mi compañero de clases discutió con la tía que tanto los había ayudado. En un momento de enojo, la tía se llevó una olla de cocinar que le había dado a la familia. En nuestra región, uno nunca amenaza con llevarse la olla de cocinar de alguien, ya que esto atenta contra la supervivencia de la familia. El padre de mi compañero de clases perdió los estribos y empezó a zarandear a la tía. Ella fue a su casa y regresó con sus dos hijos adolescentes para tratar de llevarse todos los regalos que le dio a la familia el año anterior. En ese momento, el padre de mi compañero de clases ordenó que sus tres hijos golpearan a palos a sus primos. Los golpearon duramente, hasta que los líderes de la villa llegaron y les ordenaron que pararan.
El hermano mayor de los golpeados primos estaba haciendo su posta en el ejército. Después de recibir un telegrama de su madre, regresó a casa con un oficial de su unidad para asegurarse que la familia estaba protegida y que se la trataba con justicia. Los líderes de la comunidad les explicaron que el problema había sido una disputa familiar que se les fue de las manos. Al final, los líderes de la comunidad convencieron al padre de mi compañero de clases que le pidiera disculpas a la tía, quien aceptó y se hicieron las paces. La disputa se solucionó sin necesidad de recurrir a la policía.
Mediación de la Comunidad
El tercer caso se dio entre las familias Huang y Yuan en el primer equipo productivo de la villa. La familia Yuan tenía dos hijas y la familia Huang tenía tres, todas casi de la misma edad. A menudo trabajaban juntas en las granjas colectivas. Un día, Yuan Wenyin y Huang Jiashan discutieron y se agarraron a golpes. Todas las hermanas de ambas familias entraron en el pleito. Yuan Wenyin golpeó a Huang Meiyun en la cabeza con una pala. Pronto, los vecinos detuvieron la pelea, pero el padre de Huang Meiyun reclamó que su hija, una de las pocas graduadas de la secundaria, sufrió una lesión cerebral por el golpe. El comité revolucionario de la villa medió en el caso y le pidió a la familia Yuan que pagaran los gastos del cuidado médico de la joven y la compensaran por los puntos perdidos en el trabajo. La familia Yuan aceptó la mediación, otro caso resuelto sin la intervención de la policía.
La Redención de una Tentativa de Homicidio
El último ejemplo fue un atentado de asesinato cometido por Fu Chengzhen, el hijo único de una campesina acomodada en la villa. Cuando su madre murió, los líderes del tercer equipo de producción lo trataron de ayudar asignándolo a una operación que requería trabajar muy temprano para estar listo para el mercado de las mañanas. Allí se enamoro de su compañera de trabajo, Zhou Dihua, de una familia campesina pobre. Su familia no estaba de acuerdo con la relación e insistió en que debería dejar de verlo. Sin embargo, Fu Chengzhen vendió su casa y el oro de su madre, y la pareja se escapó. Vivieron dos años alejados de la villa, dando a luz un hijo. Cuando el niño tuvo un año, decidieron regresar, pensando que la familia de Zhou Dihua ahora los aceptaría. Pero a su retorno, el padre de Zhou le ordenó quedarse en casa y en secreto maniobró para que una familia que vivía lejos adoptara al niño. Mientras tanto, Fu Chengzhen había quedado indigente y sin casa. Los líderes de la villa lo asignaron a trabajar en un equipo forestal, donde tendría acceso a una casa, cocina, y mucho grano y leña.
El Festival de la Luna es un feriado de reunión familiar en China, en el que todos celebran con su familia bajo la luna llena. La villa le da a cada miembro dos libras de carne, pescado, y una botella de licor. Pero Fu Chengzhen no tenía una familia con la que celebrar, y mientras más pensaba en eso mas enojado se ponía. Decidió entonces matarse y matar a Zhou Dihua.
Tomó veneno y después fue a la casa de Zhou, dirigiéndose directamente al cuarto de Zhou con un cuchillo. En la medida que el veneno tomaba efecto, la visión de Fu se le nublaba y las manos le temblaban. Confundió a la madre por su novia, que estaba sentada en la cama – y la acuchilló. Ella gritó y sus dos hijos entraron y lo amarraron con una soga. Los hermanos estaban a punto de acuchillarlo con su propia arma cuando llegaron los líderes de la comunidad. Estos ordenaron que los hermanos llevaran a Fu Chengzhen y a su víctima al hospital. Por suerte, los doctores pudieron salvarlos a los dos, lo que permitió que los líderes de la villa pudieran ocuparse de la situación sin recurrir a la policía.
Cuando los dos salieron del hospital, los líderes de la villa informaron en una reunión general que la comunidad no había ayudado a Fu Chengzhen lo suficiente. Decidieron darle un lote para que construyera una casa. Un par de años más tarde, inclusive lo ayudaron a encontrar una novia. En 1998, regresé a mi villa y vi a Fu trabajando en la compañía constructora de la villa. Me dijo que estaba muy agradecido a la comunidad, y que hubiese pasado mucho tiempo en la cárcel si lo hubiesen reportado a la policía. Desde ese tiempo ha estado trabajando con ahínco para devolverle todo lo que le dio la comunidad.
Vi todos estos casos con mis propios ojos mientras crecía en la villa. Lo estoy escribiendo para decirle al mundo que la Revolución Cultural les dio autoridad a las comunidades para que estas se gobiernen sin intervención policial. Estas trataron de encontrar soluciones positivas, inclusive bajo circunstancias difíciles. Muchas personas que pudieron haber sido tratados como criminales fueron capaces de mantenerse como miembros productivos de la sociedad. La comunidad se beneficio de su productividad al mismo tiempo que evitaban el costo de mantener a alguien en prisión. Esto fue ventajoso para todos.
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How does one explain the glee of the Israeli leaders in murdering over 1200 Gazans and the reported 87% popular support for the slaughter of innocents and children?
The necessary and underlying reason for popular support is the virulent racism with which Israelis are injected from the cradle. Arabs are portrayed as inherently violent and anti-Semitic, with no higher goal than to annihilate Jews. Anti-Jewish racism is seen to be different from all other forms of racism, one that cannot be eradicated, and that can only be responded to by killing as many non-Jews as possible. Although 7-800.000 Palestinians were expelled from their homes in 1948 and 5.5 million have been imprisoned in the occupied territories for 47 years, any resistance is seen by Israelis and their allies as terrorist and unwarranted.
From the rulers’ perspective, the reasoning is much more sinister. Israel has been supported by Western Imperialists from the outset, first Britain and then the US. Since the Middle East became the major source of oil, the West has needed Israel as its bully to keep neighboring states in line. The US gives Israel $3.15 billion in aid a year, more than to any other country. Now, however, a new alliance has formed. Saudi Arabia, Egypt, the UAE and Israel are secretly meeting to plan and finance the current attack on Gaza, with a goal of the total annihilation of Hamas at whatever cost. Then they will cooperate with the Palestinian Authority to set up a new government in Gaza. (See www.middleeastmonitor.com, 7/25/14) As in the West Bank, this new government will cooperate with Israel, making deals to share the huge gas reserves under Gaza and keep the population in line. After the destruction of Hamas, Israel and its new allies may well move on to an attack on Iran and ISIS.
Gazans are screwed no matter what the outcome of this conflict. Hamas is widely disliked, with the support of only 15% of Palestinians in the strip before the attack began. Hamas leaders suppress any dissent, dispense unequal justice and employment, and live well while ordinary people suffer terrible deprivation. Although conditions are not quite so bad, the same inequality exists in the West Bank under Fatah. In Israel, workers suffer high unemployment and poor services as monies are diverted to the huge military machine.
Calling for a Hamas victory or a Palestinian state is only a call for local opportunist bosses to continue the policies of capitalist exploitation, in league with Israeli bosses. The vast majority of Palestinian workers and farmers will continue to be impoverished and subject to discrimination. Palestinian and Jewish workers must unite for an egalitarian, anti-racist state, a communist state.
From the Middle East to Eastern Europe and South Asia, wars will continue to expand as capitalists fight over control of oil, gas and other resources. Only the international struggle for workers’ power, communism, can end wars and oppression. There will be no borders and all bosses will be sent packing or killed so that the worlds’ resources can be shared among us all.
As capitalist bosses move toward a hotter and broader global war, they are slaughtering thousands of workers in Gaza and Ukraine. Energy supplies are the short-term prize. But ultimately, control of the Middle East and all of Europe hangs in the balance.
Over the 400-year history of capitalism, war has been a constant. It is also a future inevitability. It’s the one way the bosses can settle their competition to dominate the world’s resources and to exploit the world’s workers, who create the rulers’ profits.
Imperialist war will end only when the international working class destroys capitalism with a communist revolution. We must create a society run by and for our class, without bosses and profits. We must eliminate the unemployment, racism, sexism, and mass poverty generated by the profit system. That is the goal of the revolutionary communist Progressive Labor Party.
Racist Israeli Rulers Scheme with Arab Bosses
Israel’s sadistic atrocities in Gaza are attacks on all workers. They stem in part from the nation’s perverse history, in particular the legacy of the Judenrat during World War II. These self-appointed Jewish “leaders” collaborated with the Nazi executioners, drawing up lists of Jews to be gassed in the concentration camps in order to save the Jewish elite. As Hannah Arendt wrote in Eichmann in Jerusalem, “this role of the Jewish leaders in the destruction of their own people is undoubtedly the darkest chapter of the whole dark story.” The Judenrat subsequently became some of Israel’s leading founders. (For more details read Perfidy, an exposé by Ben Hecht.)
Before and after the founding of Israel in 1948, the Israeli ruling class created a violently racist “master race” ideology directed at Arab workers among Jewish victims of the Nazi genocide. More than sixty years later, even as Israeli rulers stir anti-Arab racism among the masses, they are working hand-in-glove with the Arab bosses, especially in Egypt and oil-glutted Saudi Arabia (see box, page 2):
Former Israeli defense minister Shaul Mofaz surprised the presenter on Channel 10 [Israeli TV] by saying … that Saudi and Emirati funds should be used to rebuild Gaza after Hamas had been defanged (Huffington Post, 7/20/14).
According to Amos Gilad, director of the Israeli defense ministry’s political-military relations department, “Everything is underground, nothing is public. But our security cooperation with Egypt and the Gulf states is unique. This is the best period of security and diplomatic relations with the Arab.” The Huffington Post went on to note that Israeli and Saudi intelligence officials meet regularly:
Why do Saudi Arabia and Israel make such comfortable bedfellows?.... They have enemies or rivals in common — Iran, Turkey, Qatar, Hamas in Gaza, and the Muslim Brotherhood. And they have common allies, too — the US and British military industrial establishments (7/20/14).
Under capitalism, the rulers use the working class to fight their wars. At the same time, when it suits them, the capitalists will cooperate to guarantee long-range interests, much as German and U.S. bankers met in Switzerland during World War II to plot their post-war attacks on the Soviet Union.
Hamas, the Other Murderous Bosses
Israeli war crimes are spurred by the imperialists’ rivalry over the Middle East’s hydrocarbon riches. So is the cynical stance of Hamas, which throws Arab workers into the jaws of the murderous Israeli military. All along, the group’s corrupt leaders have brutalized and exploited the workers of Gaza.
After the fall of Morsi in Egypt, Hamas healed its 10-year rift with Iran, whose oil-rich ayatollahs are courted by Russia and China. While Israel continues to rake in the $3.15 billion annual U.S. military aid, its new alliance with Saudi Arabia and Egypt may well have Iran (and ISIS) as its next target. This would conflict with the U.S. policy of negotiating with Iran.
So the Gaza fight isn’t really over a blockaded, impoverished strip of land that Israel has turned into an open-air Arab prison, apartheid-style. It revolves around imperialism’s grand prize, the billions of barrels of oil lying beneath the Saudi peninsula. The U.S. bosses control that oil today. The China-Russia-Iran axis wants to control it tomorrow. It is also estimated that there is over $4 billion of natural gas under Gaza, enough to supply Israel for 40 years ( The Guardian, 7/9).
The liberal imperialist Brookings Institution think tank recently termed the Middle East conflict “a cold war in which Iran and Saudi Arabia play the leading roles.” Though Brookings skirted mention of the imperialist super-powers, the reference to the historic U.S.-Soviet rivalry was unmistakable. Gaza is a hot side to this cold war.
Ukraine, Another Imperialist Flashpoint
When Malaysia Airlines Flight 17 was shot down on July 17 over eastern Ukraine, killing 298 innocent civilians, the imperialist tug-of-war entered a more dangerous phase. (Regardless of who was responsible, this incident closely resembles the 1988 atrocity when a U.S. aircraft carrier destroyed an Iranian civilian flight with 290 aboard.)
Kremlin-supplied separatists in eastern Ukraine are showing a deadly ruthlessness worthy of the U.S. or Israeli war machines. Both the fascist Ukrainians and separatists are riding roughshod over hundreds of thousands of workers. Increasingly lethal tactics in Ukraine reflect the conflict’s rising geostrategic stakes.
A look at London-based Burisma Holdings, a little-known but highly well-connected gas company, helps explain U.S. and allied interest in Ukraine. On its website, Burisma notes that Ukraine currently gets “substantially all of its natural gas from Russia’s Gazprom.” The company aims to break this stranglehold: “All of Burisma’s production is sold to industrial customers in Ukraine.”
Burisma’s oil fields are in the Dnieper-Donets region of eastern Ukraine and the Carpathian and Crimean basins, from which it hopes to double its daily 10,000 barrels of production in two years. Doing so would require U.S.-backed Ukrainian military action to oust Russia from Crimea and stop its protégés firing their missiles from Donets.
Burisma has but three directors: Aleksander Kwasniewski, Devon Archer and Hunter Biden, the son of U.S. vice president Joe Biden. Kwasniewski served as president of Poland from 1995 to 2005, when he strongly supported NATO expansion and the various anti-Russian “color revolutions” funded by liberal U.S. ruling-class figure George Soros in Georgia, Ukraine, Kyrgyzstan and Belarus. Much like former German Chancellor Gerhardt Schroeder, recently the director of Gazprom (Russia’s government-controlled natural gas giant), Kwasniewski moved from commander-in-chief to gas baron.
Biden’s Son Knee-Deep in NATO Plots
One great fear for U.S. imperialists is that empire re-builder Putin might target other pro-U.S. NATO states bordering Russia. Hunter Biden also directs or advises two finance-capital-bankrolled, war-planning think tanks, the Center for National Policy and the Center for Strategic and International Studies (CSIS). On July 24, CSIS released “Responding to Putin’s Plan Post-Crimea,” which voiced concern that the end of the Cold War led NATO to fail to maintain conventional forces “or force deployments adequate to counter a Russian invasion.”
It’s in this context, according to CSIS, that Washington must strive to “send a powerful message that underscores the U.S. security commitment to NATO allies, most specifically, its commitment to extended nuclear deterrence.” So far, however, Putin’s conventional forces seem to be prevailing. The U.S. will need to mobilize domestically — and win a U.S. working class weary of war and opposed to a military draft — to match Russia’s boots on Europe’s soil. Otherwise, the U.S. bosses will be impelled to use nuclear arms to keep Russia and China at bay.
As trustee of the Heinz Family Office, Burisma’s Devon Archer protects the multi-millions of U.S. Secretary of State John Kerry, who married into the H.J. Heinz Company family. With the company’s fortune strategically placed in Ukrainian gas fields, it is no wonder Kerry became so emotional in blaming the Malaysian jet shoot-down on Putin. Archer was senior adviser to Kerry’s 2004 White House campaign, which included a call for national service — a backdoor move toward reinstituting a draft.
Energy spoils, territorial conquest, and the sharpening imperialist struggle are all intertwined in Ukraine. General Martin Dempsey, the top U.S. military officer, used the New York Times (7/2/14) to make a not-so-veiled reference to the move toward World War III:
You’ve got a Russian government that has made a conscious decision to use its military force inside another sovereign nation to achieve its objectives. They clearly are on a path to assert themselves differently not just in Eastern Europe, but Europe in the main, and towards the United States.
Internationalism Will Trump Nationalism
Workers in Gaza, Palestine, Israel, Russia, U.S., and Ukraine have no stake in the bosses’ dogfight for oil and world domination. No matter which rulers win, they offer us only death and exploitation. Even today, without the foundation of a communist-led mass movement, there are pockets of resistance to the capitalist rulers. Thousands of Israelis have demonstrated against the Israeli invasion of Gaza and tens of thousands protested in other countries (see page 4). Over 50 Israeli soldiers have protested the war and have refused to fight.
This resistance is why the capitalist rulers need nationalism. It’s their primary weapon to divide and weaken our class and undermine our fightback. Nationalism incites workers to back different sets of bosses. It is a reactionary and deadly ideology.
In Israel-Palestine, they erect a phony dispute: One state or two? No matter which side wins, both workers in Israel and Palestine will be exploited by capitalism. Only a communist revolution can resolve this question. Under communism there will be only one state, the workers’ state. The bosses’ nationalism will be crushed by workers’ internationalism. Workers’ only loyalty will be to our class. We will send the hellish capitalist system and its ruling class to the dustbin of history.
