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Lo que logró el comunismo chino en la salud pública
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- 11 Julio 2020 813 visitas
Una revisión de Acabar con todas las plagas: un cirujano inglés en la China popular Dr. Joshua S. Horn 1954-1969. (Londres: 1969).
A partir del 14 de junio de 2020, la pandemia de coronavirus ha infectado a casi 8 millones de personas en todo el mundo y ha matado a más de 430.000 personas. Estados Unidos tiene la mayoría de las muertes, más de 117.000 y la mayoría de los casos, más de 2 millones. También tiene el sistema de atención médica más costoso del mundo, pero es un sistema de atención médica que para las personas trabajadoras se ha desmantelado o debilitado sistemáticamente durante décadas.
En marzo, CNN informó que Estados Unidos es la única nación desarrollada sin atención médica universal. Casi 28 millones de estadounidenses no ancianos, o el 10,4%, no tenían seguro en 2018, y la tasa de personas sin seguro aumentó en los últimos dos años.
Un sistema de salud con fines de lucro, la forma en que el capitalismo maneja todo, desde la salud pública, la vivienda, el sistema penitenciario y la educación, garantiza que el bienestar de la gran mayoría de los trabajadores en los EE. UU. Incluyendo a más de 10 millones de trabajadores indocumentados, 2,3 millones de presos, y más de medio millón de personas sin hogar, estarán indefensos cuando se enfermen.
¿Cómo el comunismo en China en la década de 1950 y principios de la década de 1960, uno de los países más pobres del mundo cuando declaró su independencia en octubre de 1949, abordó sus terribles epidemias y su sistema de salud casi inexistente?
China regresó al capitalismo hace más de 40 años, y ahora la clase trabajadora está sufriendo las mismas miserias que los trabajadores de todo el mundo. Pero por un período de tiempo, China estuvo bajo el liderazgo de la clase trabajadora y en Acabar con todas las plagas (1969) del doctor Joshua Horn es un lugar perfecto para comenzar a comprender cómo la política, un sistema económico y un compromiso filosófico con la clase trabajadora determina el bienestar de las personas.
El Dr. Horn era un cirujano británico capacitado y un marxista dedicado. Él y su familia vivieron en China desde 1954 hasta 1969. Horn detalla cómo un estado comunista muy pobre y recién organizado logró erradicar algunas de las peores enfermedades del mundo, plagas que habían matado a millones de chinos durante cientos de años. Durante los casi quince años que estuvo en la República Popular, Horn vio de primera mano cómo una nación entera construyó un sistema de salud pública efectivo y gratuito.
El capitalismo había devastado a la clase trabajadora en China. En 1949, el 80% de la población de más de mil millones eran analfabetos. Solo había quince médicos en toda la vasta provincia de Xinjiang. La producción industrial había sido diezmada por la guerra. La agricultura de subsistencia se llevó a cabo en gran parte del país con un hambre siempre presente. En Shanghai, 20.000 personas murieron en las calles cada año a causa de enfermedades y hambre.
“La pobreza y la ignorancia”, escribió Horn, “se reflejaron en una falta total de saneamiento y como resultado las enfermedades transmitidas por moscas y agua como la fiebre tifoidea, el cólera, la disentería tuvieron un alto costo. La infestación de gusanos era prácticamente universal, las personas no tratadas vivían al borde de la inanición y esto disminuía su resistencia a las enfermedades que las epidemias se llevaban a miles cada año. La esperanza de vida promedio en China era de unos veintiocho años.
No había vacunas preventivas contra enfermedades infecciosas, y de vez en cuando epidemias de viruela, difteria, tos ferina y meningitis se extendieron por el campo con resultados devastadores. La ocupación militar y el libertinaje de los terratenientes y la nobleza local propagaron enfermedades venéreas entre la gente y no hubo tratamiento disponible. La prevalencia de la tuberculosis se puede medir por el hecho de que en 1946 se descubrió que el 60% de todos los solicitantes de visas de estudiantes para estudiar en el extranjero padecían esta enfermedad “.
La revolución comunista había salido victoriosa en 1949, y una de sus principales tareas era proporcionar atención médica, una vez reservada solo para los ricos, a los pobres de China, especialmente en el campo. Antes de 1949, la gran mayoría de las personas que vivían en el campo de China, casi una cuarta parte de la población mundial, no tenían acceso a ningún tipo de atención médica. Llevar la atención médica a casi una cuarta parte de la población mundial fue uno de los grandes logros del comunismo chino. La esperanza de vida se duplicó. La mortalidad infantil se redujo considerablemente.
La principal de las muchas plagas de China fue la esquistosomiasis. A veces llamada la “enfermedad inconquistable” es causada por parásitos transportados por caracoles. En 2015, afectó a unos 252 millones de personas en todo el mundo. Se estima que 200.000 mueren cada año (US NIH 2019). En los países tropicales, la esquistosomiasis es la segunda después de la malaria entre las enfermedades parasitarias con el mayor impacto social y económico.
¿Cómo construyó el Partido Comunista de China desde cero un sistema de salud pública para erradicar estas epidemias que más que rivalizaron en letalidad con nuestra actual pandemia de coronavirus?
Este esfuerzo hercúleo movilizó a miles de personas comunes, junto con personal médico, para ir al campo, donde vivía el 80% de la población total, para proporcionar educación, prevención y tratamiento de la salud a millones de campesinos y trabajadores. Una forma de lograrlo fue a través de equipos de salud. Se organizaron equipos médicos móviles y se enviaron a las zonas más pobres en busca de pacientes. Estos equipos estaban formados por 80.000 personas que trabajaban entre las comunas de doce personas en el campo. Estos equipos se dividieron en brigadas más pequeñas que mantenían clínicas de salud.
Se enviaron médicos y personal médico de estas clínicas a áreas locales y aldeas remotas. Algunos se centraron en el control dental y anticonceptivo. Se enviaron especialistas a áreas afectadas por aflicciones particulares, a veces viajando a pie o en burros.
El personal médico comunista chino a menudo vivía con campesinos en sus hogares en las aldeas. La asistencia sanitaria ya no era un lujo ofrecido solo por los ricos. Los médicos y sus pacientes vivían y trabajaban lado a lado. Estos proveedores de atención médica se denominaron “médicos descalzos”. Los equipos móviles capacitaron a trabajadores sanitarios y parteras para ser enviados a la comunidad rural. La intención no era simplemente impartir conocimientos médicos a los jóvenes, sino promover la ideología comunista del igualitarismo, en la cual los trabajadores de la salud rural mantendrían estrechos vínculos con los campesinos y permanecerían permanentemente en el campo.
Para movilizar al campesinado contra los caracoles, los trabajadores médicos explicaron la naturaleza de la enfermedad con conferencias, películas, carteles y charlas por radio. Cuando los campesinos llegaron a comprender la naturaleza de la enfermedad, elaboraron métodos para erradicarla. Toda la población en un condado tras otro, complementada por soldados del Ejército Popular de Liberación, estudiantes, maestros y trabajadores de oficina, drenó los ríos y zanjas, desenterró y enterró sus bancos. Como resultado, no solo la esquistosomiasis sino la viruela, la fiebre tifoidea, la difteria, la parálisis infantil y la tos ferina prácticamente desaparecieron de las áreas rurales. China, que todavía estaba dominada por la política comunista en las décadas de 1950 y 1960, eliminó la fiebre del caracol con una tasa de curación de 85% a 95% entre las personas afectadas.
Horn estaba profundamente inspirado por lo que vio. Termina con todas las plagas enfatizando repetidamente la primacía de la ideología comunista en la restauración de la salud social y médica en un campo de más de 800 millones de campesinos, una población que durante más de un siglo había sido víctima de la guerra, la pobreza, las invasiones extranjeras y el feudalismo.
Terror policíaco bajo el capitalismo es mundial
He estado hablando sobre el terror policíaco racista con un amigo mío que trabaja en mantenimiento en la escuela donde yo enseño. Lee el Desafío y viene de Gambia. Cuando sugerí que el terror policiaco racista es un fenómeno internacional, grito, “¡Oh sí, claro que sí!” Y compartió esta historia que su primo le contó a él sobre un incidente que pasó justo la semana pasada.
Su primo conoce a un hombre que es un campesino pobre en un pueblo en Gambia. La semana pasada, al regresar de cuidar sus cultivos en el campo, estaba regresando a casa en su scooter. La policía lo paró y pidió su registración. Dijo el hombre que sí, tenía sus documentos, pero estaban en casa. Ofreció regresar a su casa para recogerlos y regresar—hasta ofreció dejar su ID hasta que pudo volver. Los policías rehusaron y exigieron las llaves de su moto. “¿Cómo voy a poder regresar a mi casa entonces? Es lejos”. No les importaban los policías. Trataron a la fuerza quitarle las llaves del scooter y en el proceso, se lo rompieron el brazo. Un par de minutos después de contarme esta historia, mi amigo me mandó por “text” una foto del hombre con su brazo roto.
“¿Por qué crees que hicieron eso?” le pedí a mi amigo. “Quieren dinero”, me contestó. Son corruptos. Eso es verdad. La policía por todo el mundo está muy conocida por recibir mordidas, trabajar con los narcotraficantes, y extorsionar a pequeños negocios para “protección.” Pero miramos el asunto más al fondo. ¿A quién protege la policía? ¿A quién ataca? Protege a los grandes propietarios y las corporaciones. Está protegiendo el sistema de ganancias. Y ataca a la clase trabajadora, aterrorizándolos para que se someta a la orden capitalista brutal y una vida de pobreza. El aspecto racista de la situación se pone claro cuando uno entiende la historia de Gambia, que ha sido dominado por el imperialismo británico por cientos de años. Aún ahora, 55 años después de la llamada “independencia,” siguen parte del “territorio británico”, trabajando por las ganancias de los imperialistas.
Este trabajador ha sido un lector entusiasta del Desafío que toma copias extra para repartir a sus compañeros de trabajo, amigos, y familiares. Esta solidaridad internacional es clave para construir nuestro movimiento que destruirá el capitalismo por siempre.
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Una protesta multiracial en Parque Pelham Bay
Un grupo militante y unificado de 300 estudiantes negros, latinos, asiáticos y blancos marcharon por el Parque Pelham Bay en el Bronx. Como miembro del Partido Laboral Progresista y residente de este vecindario durante 20 años, me emocionó ver que el parque más grande de la ciudad de Nueva York se convirtió en algo más que un lugar para hacer ejercicio y reuniones festivas.
Esta marcha, organizada y dirigida por jóvenes estudiantes y trabajadores, denunció el asesinato racista de George Floyd y Breonna Taylor, al tiempo que pidió el fin de todo terror terrorista racista.
¡Quitadles fondos a los policías! ¡No a nuestras escuelas! y “No Justicia! ¡No paz! ¡No a la policía racista! resonó en el parque cuando docenas de espectadores vitorearon o se unieron a la marcha en ruta hacia nuestro destino del mitin.
Si bien algunos de los discursos fueron antirracistas, anti-policías y pro-estudiantes, algunos de los líderes nos pidieron que asumiéramos “responsabilidad” y “revolucionar el proceso electoral”.
Afortunadamente, se distribuyeron 150 volantes del PLP y pude hablar con varios manifestantes. Muchos estaban abiertos a la idea de no depender de políticos liberales y su sistema capitalista. Un líder negro gritó durante su discurso: “Ninguno de estos políticos va a detener a estos policías que matan a personas negras en las calles”.
También pidió la unidad multirracial. “No vemos a los blancos como aliados. ¡Eso no es suficiente! ¡Te necesitamos en las trincheras que luchen con nosotros! Un maestro de Nueva York declaró: “He vivido aquí durante 30 años y nunca he visto una manifestación o protesta en este parque”.
Planeo alentar a nuestro club del PLP a aprovechar esta pequeña pero importante oportunidad y programar algunas ventas regulares de DESAFÍO en la estación de tren local por donde pasan muchos viajeros, residentes de Pelham Bay y trabajadores de MTA todos los días.
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Oakland: hora pico antirracista
El Sindicato Internacional de Estibadores y Almacenes (ILWU) abrió el camino con una poderosa acción de los trabajadores que cerró los puertos de la costa oeste el 16 de junio para poner fin al racismo sistémico. Miles se unieron: manifestaciones, una marcha, brigadas de bicicletas y caravanas de automóviles. La caravana era tan larga que la llamamos la “hora pico antirracista”. Esto ciertamente muestra que la clase trabajadora en el trabajo puede tener un impacto significante en las ganancias cuando cierran un lugar de trabajo contra el racismo sistémico.
Miles de hombres y mujeres jóvenes marcharon en unidad multirracial para cerrar el puerto. Expresaron la conciencia de clase a través de cánticos como: “” No hay poder como el poder de los trabajadores ‘porque el poder de los trabajadores, no se detiene”.
Un orador, Boots Riley, explicó “nuestro poder” porque “creamos la riqueza”. Llamó a los miles en el mitin para organizar dónde trabajan para cerrarlo. “Pararemos el mundo y forzaremos a los patrones cabrones que salten fuera del planeta”. Por supuesto, la clase trabajadora necesita un Partido internacional organizado para hacer eso.
En la caravana, los carteles de automóviles del PLP se centraron en la unidad internacional multirracial de la clase trabajadora para aplastar el capitalismo y construir una sociedad comunista. Los manifestantes levantaron los puños y tomaron fotos de nuestros autos. Algunos PL distribuyeron volantes y DESAFÍOS. Nos unimos a la furia justa de la clase trabajadora en este desprecio racista y fascista de la vida humana y estamos inspirados por las rebeliones de las últimas semanas. Este puede ser el comienzo de la fuerza de combate estratégica de los trabajadores que se unen a las manifestaciones en las calles si los trabajadores en el trabajo van más allá de los “legalismos” en los contratos sindicales y “lo cierran” con huelgas políticas o acciones laborales.
Al mismo tiempo, nuestro folleto abordaba las limitaciones de las reformas, que no han detenido los asesinatos racistas y sexistas de los policías. Reconocemos que el asesinato policial es un terror de clase racista. Las ganancias capitalistas necesitan explotación y una fuerza laboral dividida. El racismo, los ataques contra los inmigrantes y el sexismo son esenciales para eso.
Reemplazar el sistema actual por uno donde las personas sin ganancias se valoren y las personas puedan desarrollar todo su potencial requiere una revolución para un sistema político-económico comunista. PLP se esfuerza por ser el Partido que construirá ese nuevo sistema.
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Arnie: La memoria innovadora del camarada sigue viva
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- 11 Julio 2020 462 visitas
Camarada Arnie Indenbaum murió a las 12:01 AM el 2 de mayo a la edad de 92 años, un minuto después del final del Primero de Mayo. Arnie fue uno de los primeros miembros del Movimiento Laboral Progresista (MLP- predecesor del Partido Laboral Progresista) – y estuvo en su conferencia de fundación en julio 1962. Una de sus primeras responsabilidades fue ayudar a organizar un paseo estudiantil a Cuba, rompiendo la prohibición de viaje por el Presidente Kennedy. Por esta acción él y otros miembros del MPL y militantes fueron citados a testificar ante el Comité de la Cámara de Actividades Anti-estadounidenses (HUAC), que estaba conduciendo una caza de brujas comunista para reforzar la prohibición de viaje.
Combatiendo intimidación anti-comunista
Arnie se reusó a cooperar contra el hostigamiento rojo de HUAC. El condeno al Comité de “atentar de prevenir a que estudiantes estadounidenses ejercitar su derecho de viajar y encontrar la naturaleza especifica del sistema cubano.” El testifico que “lo que el gobierno de EE.UU. y este comité [HUAC] dice sobre Cuba es una distorsión indignante y una mentira.”
La acusación hacia Arnie de HUAC fue parte de la campaña en la que el MPL – y más tarde el PLP- lanzo para exponer el anti-comunismo del comité, incluyendo demonstraciones masivas en Búfalo y Washington, llevando a su disolución eventual.
MPL en el ferrocarril
Arnie fue un trabajador en el Ferrocarril Central de Nueva York por diez años hasta que lo despidieron en 1963. Participo en un número de acciones oponiéndose a los despidos masivos de la compañía, incluyendo una deceleración que tenía su lado ingenioso. Arnie estaba caminando lentamente al lado de un motor que estaba gateando en la ruta del lado este de Manhattan. El ingeniero exasperado le grito a Arnie que “se afanara un poco; me estás haciendo ver mal.” Arnie tenía un gran sentido del humor.
Arnie le encantaba la música, especialmente el jazz, y disfrutaba la música clásica, incluso la opera. Siempre tenía música puesta, tocando Louis Armstrong, Ben Webster, Benny Goodman, Billie Holiday y Pavarotti ocasionalmente.
Mucha gente no sabía que Arnie era un erudito de Shakespeare. Por décadas, el leyó y estudio a Shakespeare, desarrollando un entendimiento apasionado y profundo del trabajo del dramaturgo de la perspectiva de clase.
Organizando en los últimos años
Arnie trabajo como un electricista y técnico en la industria de cine por muchos años. Por razones de salud dejo de trabajar y ultimadamente termino de propietario operando AS-IS, una tienda de libros y discos antiguos en el West Village de Manhattan. La tienda- siempre con música en el fondo- era el lugar donde mucha gente iba por café, discursos políticos y a menudo a darse una buena carcajada.
Los últimos años de Arnie fueron marcados por su deterioro de salud. Su contribución para crear un futuro comunista se extrañara agudamente pero nunca se olvidara.
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Ningún trabajador es libre hasta que todos los trabajadores estén libres del capitalismo
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- 11 Julio 2020 411 visitas
El área de la Bahía, CA, 1 de junio—Miles de carros y bicicletas hicieron caravana a través de Oakland el 31 de mayo para protestar el asesinato racista de George Floyd y muchos más por la policía racista. Floyd fue linchado en público por el asesino, Derek Chauvin – quien tenía 18 quejas y con 3 tiroteos anteriores contra los sospechosos, uno fatal. Fue acusado de homicidio.
La caravana del 31 de mayo involucró a muchos trabajadores jovenes, la mayoría negros, latinos, asiáticos y blancos. La ira masiva es emocionante.
El Partido Laboral Progresista (PLP) trajo 8 carros, 17 personas a la caravana. Transmitimos nuestro mensaje con cartelones y banderas rojas. Distribuimos el DESAFIO y más de 200 volantes del PLP condenando el asesinato policial, exigiendo la revolución. Parados en la línea masiva multirracial, hablamos con la gente en carros a lado de nosotros. Un obrero inmigrante de El Salvador nos recordó que el militar estadounidense armó y entrenó al militar Salvadoreño y pandillas criminales para aterrorizar a los trabajadores rebeldes en El Salvador de la misma manera que la policía funciona en los Estados Unidos. El capitalismo gobierna con el terror racista por todo el mundo.
La caravana de Oakland fue parte de una rebelión multirracial contra el asesinato racista policial. El área de la Bahía de San Francisco ha visto protestas cada día – en Oakland, San José, San Francisco y en otros lugares – de decenas de miles de trabajadores negros, blancos, latinos, asiáticos e indígenas. Estas marchas reflejan la respuesta de millones de trabajadores por todo el mundo a este racismo. La policía respondió violentamente a las protestas no violentas. 15,000 estudiantes de secundaria, padres y maestros protestaron contra los asesinatos policiales en Oakland el 1 de junio. No provocados, la policía los golpeó con gases lacrimógenos y proyectiles de goma – antes del toque de queda de 8 pm. También lo hicieron en San José el 31 de mayo.
Los Patrones Usan los Psicólogos y El Sistema Legal Para Defenderse
El Departamento de Justicia y fiscales del distrito han protegido a la policía fascista que nos mata. En 2015, el psicólogo William Lewinski recorrió los Estados Unidos entrenando a la policía a que mataran y él se encargaría del proceso judicial. En la última década, él había testificado o consultado en 200 casos defendiendo la policía acusada de asesinato. Su compañía, el Instituto de la Ciencia de Fuerza (Force Science Institute), ha entrenado a decenas de miles de policías a dar tiro preventivamente antes de ver una pistola (New York Times, 8/2/2015.) Teniendo miedo de nuestra unidad de clase, los patrones llaman a los manifestantes saqueadores. Meten a agentes provocadores quienes quiebran ventanas y lanzan piedras para desacreditarlos.
¿Podemos organizar a los trabajadores a que derroten el capitalismo junto con su estado y crear una sociedad comunista? La respuesta al asesinato racista de George Floyd por la policía nos dice que Sí. Nuestra tarea es de traer nuestro mensaje a los trabajadores: el capitalismo necesita el racismo, y el terror racista policial es la parte que mantiene a los capitalistas en poder. Solamente el comunismo puede terminar esto.
Los Trabajadores se Unen Contra el Racismo
El capitalismo EE.UU. fue construido con el racismo: dividir a los trabajadores negros, blancos e indígenas y mantener a los gobernantes en control. (The Road Not Taken by Lerone Bennett https://tinyurl.com/yawc3g4j.)
Los trabajadores negros y latinos son explotados y oprimidos mucho más que a los trabajadores blancos, hombres blancos en particular; esto crea millones de súper ganancias para la clase capitalista. Todos los trabajadores sufren los horrores de la vida bajo el capitalismo: la inseguridad laboral, las pandemias, las guerras, salarios insuficientes, mal cuidado médico, detenciones ilegales, asesinatos policiales y el desamparo. Los trabajadores negros, latinos, indígenas, asiáticos e inmigrantes – especialmente las mujeres – sufren peores condiciones, pero estos horrores afectan a todos los trabajadores.
Necesitamos de unirnos como camaradas en la lucha contra el capitalismo. Cuando un grupo de trabajadores está estratificado, aislado y atacado para crear un “grupo de bajo sueldo como ejército laboral de reserva”, todos los trabajadores sufren de bajos sueldos y peores condiciones de vida.
Los trabajadores pueden superar las divisiones si son fieles a su clase en vez de “raza”. Necesitamos de ver a través de esta estrategia divisora y unirnos a luchar para las necesidades de todos. Esto significa un mundo comunista, un mundo donde trabajamos para las necesidades que hay a nuestro alrededor, no para las ganancias patronales. Como dijo Marx hace un siglo, “La mano de obra no puede emanciparse en la piel blanca, cuando la piel negra está marcada”.
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Mundialmente,Trabajadores Se Rebelan Contra Asesinatos Racistas
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- 11 Julio 2020 501 visitas
“Existen décadas donde no pasa nada; y hay semanas en donde pasan décadas”
—Vladimir Lenin
Millones de trabajadores en mas de 50 países se han tomado las calles con inspiradoras y audaces rebeliones contra el linchamiento policial racista de George Floyd, Breonna Taylor, Ahmaud Arbery, Tony McDade, y muchos mas. Las rebeliones han revelado un sistema fallido en todo nivel. Desde Nigeria hasta Pakistán de México y Brasil a Alemania y Francia, este movimiento antirracista ha motivado a los trabajadores del mundo a luchar contra el terror capitalista.
La lucha multirracial masiva es imparable cuando es dirigido por trabajadores negros políticamente avanzados y por las ideas comunistas. En este movimiento muchos trabajadores han apoyado el liderato comunista. Muchos otros buscan algo mejor que el liderato vendido de los politiqueros liberales con sus reformas vacías, y su brutal camino hacia el fascismo y la guerra inter-imperialista. Es la tarea histórica del Partido Laboral Progresista dirigir a la clase trabajadora internacional a la toma del poder, aplastar la dictadura capitalista y poner fin, de una vez por todas al letal racismo y sexismo del sistema de ganancias. ¡La única solución a los asesinatos por la policía es una revolución comunista!
Los criminales mas violentos son los patrones capitalistas
Cuando irrumpieron las protestas por el asesinato de George Floyd a manos de cuatro policías asesinos en Minneapolis, los políticos y prensa patronal se enfocaron en unos cuantos ladronzuelos e incendios de patrullas. Denunciaban lo que llamaban “disturbios violentos” y demandaban que las protestas fueran “pacificas”.
Pero en realidad, todos quienes estaban en las calles, o viendo por televisión, eran testigos de la violencia sistemática de los policías racistas. Mientras miles de trabajadores arriesgaban su salud y sus vidas en una pandemia para protestar contra los asesinatos racistas por la policía, los patrones arremetían con terror fascista. En Brooklyn, un auto policial arremetió contra los manifestantes. En Búfalo, la policía racista empujo a un hombre de 75 años y lo dejaron sangrando e inconsciente sobre la acera, y aun sigue hospitalizado en condición critica. Los perros rabiosos de los patrones disparaban indiscriminadamente contra la gente con balas de goma, cegando a algunos permanentemente. También atacaron a reporteros. Cuando el capitalismo estadounidense esta en crisis, los “derechos constitucionales” les valen un bledo. En Louisville, donde detectives de narcóticos le dispararon ocho veces a Breonna Taylor, paramédica de 26 años en su propio hogar, David McAtee, “un pilar de la comunidad” fue baleado y asesinado en las afueras de su restaurante (abcnews.com,2/6).
Cuando los alcaldes impusieron toque de queda a trabajadores negros, herramienta histórica “para coartar el movimiento y las libertades de libres y esclavos” (Washington Post, 3/6), la policía tuvo luz verde para la guerra química con gas lacrimógeno y el aerosol pimienta. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, alababa a la policía por su “moderación” a la vez que exponía a los manifestantes, aun mas, al covid-19. El fascista liberal gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, negaba que la policía hubiera golpeado a los manifestantes “sin razón” una gran mentira de la que tuvo que retractarse (slate.com,4/6). En Washington, D.C. el terrorista-en-jefe Donald Trump cobardemente se escondió en el bunker de la Casa Blanca, oficiales de alto mando del Pentágono ordenaron que helicópteros de la Guardia Nacional sobrevolaran cerca de los manifestantes, una “demostración de fuerza usualmente reservada para zonas de combate” (New York Times, 6/6).
La realidad es que el instrumento de violencia mas grande; es el estado patronal: su gobierno, fuerza militar, policía, cortes, escuelas y prensa. Los capitalistas asesinan a millones cada año con guerra imperialista, desempleo masivo, sistema de salud deplorable, vivienda inasequible, y el envenenamiento del aire, agua, y alimentos. Durante la pandemia, un sin numero de decenas de miles de trabajadores alrededor del mundo han muerto en sus hogares por no tener acceso a servicios médicos. Muchos no pudieron ser admitidos en los hospitales locales por las décadas de negligencia y recortes de presupuestos, y otros porque los habían cerrado. Y, como de costumbre, los trabajadores negros, latinos e indígenas han sido desproporcionadamente devastados. Mas de 1,200 trabajadores de la salud publicaron una carta abierta llamando las protestas y el antirracismo “vital para la salud publica” (CNN,5/6).
Los asesinatos por la policía; tan estadounidenses como el pastel de manzana
A pesar del declive en la tasa de crímenes en EE.UU. en los últimos 30 años, los presupuestos para los departamentos de policía han seguido aumentando. Cada año, la policía asesina a mil trabajadores, un alto porcentaje de ellos son negros o latinos. De vez en cuando, se adopta una reforma policial: concejos civiles de revisión, cámaras corporales, o entrenamiento de “sensibilidad racial”. O la siguiente ola de alcaldes y jefes de policía negros. Ninguna ofrece gran cambio. Los políticos demócratas son tan cómplices en estos asesinatos como los republicanos. Durante sus ocho años de presidencia, Barack Obama y su Procurador General negro, Eric Holder, rehusaron presentar cargos en contra de los policías que asesinaron a Michael Brown en Ferguson, o Eric Garner en Staten Island, o Freddie Gray en Baltimore. No hicieron nada cuando un aspirante a policía asesinó a Trayvon Martin en Florida. Cuando, después del asesinato de Gray, las manifestaciones encendieron a Baltimore, Obama llamo a los manifestantes criminales y “matones”, clásica palabra racista para rebeldes negros. (Reuters, 1/6).
Desde que comenzó la pandemia del covid-19, en un periodo de desigualdad extremadamente racista dentro de la infraestructura básica para mantener a los trabajadores vivos y saludables, los multimillonarios han robado $434 mil millones (Common Dreams, 28/5). Con la creciente inestabilidad dentro de EE.UU. e internacionalmente, los patrones necesitan el control social mas que nunca. Aunque traten de calmar las protestas reestructurando a la policía, los patrones no pueden subcontratar la guerra de clases contra los furiosos trabajadores. Para eso necesitan la policía racista. Como escribió el Washington Post, “Aun con la pandemia de coronavirus y la orden de cuarentena para millones durante semanas, la policía asesinó a 463 personas hasta la primera semana de junio – 49 mas que en el mismo periodo en 2019. En mayo, la policía asesinó a 110 personas, el numero mas alto de asesinados desde que el Post ha hecho seguimiento a esos incidentes” (8/6).
Los nuevos abolicionistas Joe Biden, el idiota racista que los demócratas han escogido para su campaña presidencial contra Trump, tiene un penoso historial como cómplice de la policía. En un discurso en el Senado en 1994, cuando creo la legislación que encamino las encarcelaciones masivas en EE.UU., Biden dijo, “Quien no quiera policías, que no los llame; mándenmelos. Envíenlos a Filadelfia, Wilmington, Trenton, al área donde vivo. Y mi hija estará mas segura, mi esposa estará mas segura, mi madre estará mas segura, y yo estaré mas seguro, y estaré feliz” (NYT,1/6).
Recientemente, Biden presento una sugerencia para mejorar el entrenamiento de la policía: “Dispárales en la pierna en vez de dispararles en el corazón” (foxnews.com, 1/6).
Algunos reformistas mas sofisticados, como Las Vidas Negras Importan (BLM, siglas en ingles) proponen ocho medidas que, según ellos, se deben tomar para reducir la violencia policial en un 72%. Otros, como Alexandria Ocasio-Cortez, se inclinan por el llamado a reducir el presupuesto (“defund”) de la policía y limitar el alcance de sus operaciones. El Consejo Municipal de Minneapolis hasta declaro su intensión de “desmantelar” y “abolir” su rabiosa fuerza policial (theguardian.com, 7/6). Demócratas convencionales como Biden y Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara, están en contra de estas medidas. Los capitalistas financieros, ala principal de los patrones, tienen un problema que no pueden resolver. Por un lado, necesitan la lealtad de los trabajadores negros y sacar a Trump, para, al final de cuentas, hacer la tercera guerra mundial. Por otro lado, necesitan a la policía para que defienda sus intereses aterrorizando a los trabajadores – específicamente, a trabajadores negros. Mujeres y hombres negros, los mas explotados y oprimidos tienen el mayor potencial de liderato revolucionario para nuestra clase.
Aunque el reformismo de BLM y su política de identidad es peligrosa y divisoria, es positivo el hecho que cada vez mas trabajadores desean vivir en “una sociedad sin policías” como dijo el presidente del Consejo de Minneapolis. Pero, no podremos llegar ahí hasta que destruyamos el capitalismo, la fuente de todo el racismo y desigualdad.
¡La única alternativa es el comunismo – únete al PLP!
Como dijo el líder revolucionario comunista Mao Zedong, “El poder político nace del cañón de un arma”. La clase dominante no nos dará pacíficamente el poder estatal ni tampoco los billones de dólares de ganancias. Ojalá fuera tan fácil. Históricamente, los grandes cambios – aun dentro de los limites de la lucha por reformas – suceden después que los trabajadores recurren a la violencia. Por ejemplo, John Brown y los otros abolicionistas armados que ayudaron a acabar con la esclavitud, o los mineros sindicalizados armados de la década de 1920. Lo logros del movimiento por los derechos civiles no hubieran ocurrido sin los grupos armados de autodefensa como los Deacons For Defense and Justice – o el miedo de los patrones a los levantamientos urbanos que destruían sus bienes y socavaban su competencia durante la Guerra Fría con la Unión Soviética.
El verdadero y duradero cambio requiere de algo mas: la violencia organizada y masiva para la toma del poder y para hacer una nueva sociedad dirigida por y para la clase trabajadora. Eso es lo que paso en Rusia y China, aunque después se hayan revertido sus revoluciones. Eso es lo que creemos en el Partido Laboral Progresista. Los saqueos individualistas o la violencia espontanea no nos llevara a ese punto. La ira de los trabajadores es algo bueno y poderoso, pero deberá ser dirigida de forma estratégica contra los patrones. Necesitamos que millones de trabajadores internacionalmente se nos unan para acabar el estado patronal con una violenta revolución comunista.
En las ultimas dos semanas, una lucha multirracial, multi-generacional e internacional nos ha mostrado el poder y capacidad de los trabajadores. En Nueva York y Minneapolis, choferes rehusaron trasladar a las cárceles a manifestantes detenidos. En Washington, un hombre alojo a 70 manifestantes por una noche para que no los arrestaran. Trabajadores de la salud salen de sus largas jornadas laborales a las marchas. No necesitamos que los políticos de los patrones pacifiquen nuestra ira. No necesitamos la policía para mantener el “orden” ahorcando a nuestras hermanas y hermanos. Somos nosotros quienes podemos lograrlo, ¡no esperemos mas!Va a llegar el momento en que se acaben las protestas. Es entonces que debemos seguir luchando con la misma fuerza en nuestros lugares de trabajo, escuelas e iglesias. Acabemos con la pesadilla del estado policiaco capitalista. ¡Luchemos por el comunismo! ¡Únete al PLP!
